23J: Un Estado fascista, el auge de la ultraderecha y el oportunismo

Cada vez que se acercan unas elecciones, municipales, autonómicas o generales, oportunistas de todo tipo inundan los medios con un mismo mensaje: Hay que votarles a ellos para frenar a la ultraderecha.

El crecimiento de diversas organizaciones fascistas en el Estado español no es casualidad. El desarrollo de un capitalismo moribundo que sólo puede ofrecer miseria acrecienta la depauperación de las condiciones de vida de la clase obrera, que cada vez tiene menos esperanzas en este sistema y en sus gestores, por lo que en muchos casos acaba abrazando el mensaje pseudo-revolucionario de grupos fascistas que dicen estar contra el capitalismo pero que no son más que la última línea de defensa de los intereses imperialistas.

Por tanto, todos aquellos que se llenan la boca hablando de frenar a la ultraderecha, son cómplices del auge del fascismo al ocultar a la clase obrera su origen, el propio sistema capitalista.

Pretenden además estos oportunistas culpabilizar a los propios obreros del auge de la ultraderecha por no votarles a ellos, criminalizando la abstención, que es la opción mayoritaria entre las filas de la clase obrera, como si el crecimiento de las organizaciones fascistas tuviera su origen en el voto, cuando en realidad esto último es consecuencia de lo primero y no al revés.

El caso más sangrante es el de esas organizaciones oportunistas que incluso estando en el gobierno, siendo cómplices del crecimiento del fascismo, continúan usando ese mismo mensaje para intentar atrapar algunos miles de votos más. Y es que el actual gobierno “más progresista de la historia” ha tolerado ese auge, no depurando las instituciones que están plagadas de fascistas (ejército, judicatura, etc) o permitiendo manifestaciones fascistas y neonazis, entre otras cosas.

 

La esencia del Estado español es el fascismo porque el Estado nunca se depuró de los elementos fascistas una vez muerto el dictador, y eso se refleja una y otra vez cuando se intentan salvaguardar los principios del franquismo a toda costa, la unidad de España, la monarquía y el sistema de producción capitalista. Quienes defienden este Estado y este sistema económico, defienden por tanto ese fascismo que de boca dicen querer parar.

Por si fuera poco, pretenden asustar a la clase obrera intentando que el miedo consiga arrancar algún que otro voto más, como si la clase obrera no sufriera ya en sus carnes la represión, la miseria, la precariedad y los ataques de un Estado fascista que no duda en reprimir obreros en cuanto estos se organizan para defender sus derechos, o cuando intentan ejercer su ‘libertad’ de expresión, o cuando intentan acudir a votar un referéndum.

La clase obrera sufre la represión del Estado fascista cuando el gobierno progresista envía tanquetas para reprimir a los obreros del metal de Cádiz, o arremete contra los trabajadores del metal de Galicia.

 

La clase obrera sufre la represión cuando sale a las calles a votar un referéndum que pone en cuestión la unidad nacional.

La clase obrera sufre la represión cuando intenta ejercer una supuesta libertad de expresión para denunciar al Estado y su monarquía, como el rapero Pablo Hasel.

La clase obrera sufre la represión cuando camaradas de la región de Murcia salen a pegar carteles sobre los grandes logros de las mujeres revolucionarias socialistas en la lucha por emancipar a la mujer obrera.

La clase obrera sufre la represión cuando sale a manifestarse con motivo de los recortes de derechos y libertades sufridos durante la pandemia que llevaron a la miseria a numerosas familias obreras.

La clase obrera sufre la represión cuando este Estado fascista deja morir a presos comunistas en las cárceles.

Esta es ya la realidad del Estado español, a pesar de tener el gobierno “más progresista de la historia”, sin necesidad de que gobierne la ultraderecha, porque todos ellos son lo mismo, fieles servidores de los monopolios cuya única misión es sostener un sistema moribundo y criminal para terminar de expoliar a la clase obrera lo poco que le quede, exterminando a quien haga falta en el camino. Esa es la esencia que defiende tanto la “izquierda” como la derecha más reaccionaria, eso es lo que los une y los convierte a unos y otros en enemigos acérrimos de la clase obrera.

Al fascismo de hecho nunca le hicieron falta elecciones para tomar el poder, como cuando en 1936 se alzaron contra el gobierno democrático del frente popular para imponer a sangre y fuego una dictadura militar. Ningún gobierno “progresista” frenará al fascismo, más bien lo alimentará al continuar incidiendo en el empobrecimiento de la clase obrera.

La clase obrera sólo tiene una salida: acabar con el capitalismo. Para ello es esencial fortalecer la organización del Partido revolucionario. Esta fuerza no vendrá nunca de los resultados electorales sino de la clase obrera en lucha, en movimiento contra el capitalismo y su Estado, dirigidos por su parte más avanzada en términos de conciencia de clase, más resuelta, su vanguardia organizada en el Partido Leninista.

 

¡ORGANÍZATE Y FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español

Comment ( 1 )

  1. El artículo presenta una visión crítica de la situación política y laboral en España, especialmente en relación con CORREOS y el político Alberto Núñez Feijóo. A continuación, se resumen las principales conclusiones y argumentos del artículo:

    Crítica al Bipartidismo: El artículo critica tanto al Partido Popular (PP) como al Partido Socialista (PSOE), afirmando que, a pesar de las aparentes diferencias ideológicas, ambas partes han contribuido a la precarización laboral y la privatización de empresas estatales como CORREOS. Se sugiere que estos partidos tradicionales son cómplices de políticas que benefician a la patronal y los intereses capitalistas.

    Deterioro de las Condiciones Laborales: Se denuncia la precarización de las condiciones laborales en CORREOS, incluida la división de la plantilla en múltiples categorías, la pérdida de empleados y la falta de contrataciones adecuadas. Se argumenta que esta situación ha sido respaldada por sindicatos como CCOO y UGT, que supuestamente han colaborado en recortes de plantilla y en la división de la empresa postal.

    Llamado a la Movilización y la Organización: El artículo hace un llamado a los trabajadores de CORREOS a organizarse y movilizarse, así como a romper con los sindicatos CCOO y UGT. También se sugiere considerar la afiliación al Partido Comunista Obrero Español como una forma de fortalecer la lucha contra la privatización y la defensa de CORREOS como empresa pública.

    Necesidad de una Revolución: Se plantea la necesidad de una revolución contra el sistema capitalista y su Estado, argumentando que ningún gobierno «progresista» puede frenar el fascismo o resolver los problemas de la clase obrera. Se enfatiza que la verdadera fuerza vendrá de la lucha de la clase obrera y su vanguardia organizada en un partido revolucionario.

    En resumen, el artículo aboga por una resistencia activa de la clase obrera contra las políticas de precarización laboral y privatización de empresas estatales como CORREOS. También promueve la idea de que un cambio real solo puede lograrse a través de una revolución y la organización de una vanguardia obrera en un partido revolucionario.

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