Algunas lecciones sobre la ley de amnistía [ESP/CAT]

Los partidos de la burguesía se han fracturado estos últimos días debido a la ley de amnistía, que no son más que componendas para conservar las sillas por parte del gobierno y para que la oposición continúe radicalizando su discurso y seguir mostrando su verdadera cara sin complejos.

Por un lado, encontramos a Pedro Sánchez que en los anteriores comicios se comprometió a poner a Puigdemont ante la justicia y que ahora no ha dudado en maniobrar en un giro de 180º para conservar el cargo. Haciendo un encaje de bolillos, donde ayer decía digo hoy dice diego, refleja la falta de principios del oportunismo y como no dudan en jugar con la deuda y el dinero público para salvaguardar sus intereses como en el caso de la condonación de 15.000 millones de euros a la Generalitat acordado con ERC.

Por otro lado, vemos a una oposición capaz de movilizar amplias capas de la población de distintas clases sociales en torno a la bandera nacional y para la defensa de la sacrosanta unidad de España. La derecha prueba sus fuerzas en la calle como ya hizo en el Asalto al Capitolio de los Estados Unidos en abril de 2021 o en el asalto a la Plaza de los Tres Poderes en Brasil en enero de 2023. ¿Pero qué fuerza va a tener la derecha cuando no existe mejor gestor de los intereses de la burguesía y el imperialismo que el PSOE junto a Sumar (Podemos-Izquierda Unida) y sus hermanos oportunistas en otros países? La derecha queda en la retaguardia esperando a ser llamada a filas en el momento de que crezca una verdadera fuerza que ponga en jaque al capitalismo.

De esta doble circunstancia podemos fácilmente inferir que la ley de amnistía beneficia a unos y otros para hacer campaña en torno a sus propósitos y que la doble moral burguesa se ejecutará de manera similar cuando la otra parte necesite apoyos para ostentar el poder, como cuando José María Aznar rebautizó a ETA como movimiento de liberación vasco por poner un solo ejemplo. Los márgenes de la manida Constitución son anchos cuando se trata de dar cabida a las distintas urgencias de las fuerzas que representan a la burguesía. Siempre la historia se repite y el hecho no debe sorprendernos.

Ante este escenario los comunistas podemos extraer dos lecciones. La primera es que la ley de amnistía va a ser un pacto de caballeros entre los distintos estratos de la burguesía, que dejará fuera a todos los represaliados de la clase obrera, como Pablo Hasél o los distintos presos políticos comunistas que llevan años reclamando la amnistía siendo ignorados, que purgan largas condenas en la cárcel y que muchas veces son cadenas perpetuas encubiertas.

Lo segundo que podemos observar es el descrédito de las propuestas políticas burguesas que intentan movilizar a la clase obrera junto a la pequeña burguesía en torno a una y otra bandera y en la defensa de una patria, como vemos en el caso de VOX-PP y en Catalunya respecto al mencionado Procés, pero que apenas consiguen atraer a una fuerza significativa.

En el caso concreto de Catalunya, lo decimos desde el conocimiento en primera persona que implica vivir allí. Amplias capas de la clase obrera apoyaron el Procés, que no consiguió superar los intereses de los Partidos representantes de la pequeña y gran burguesía catalana ya que no tuvieron, y siguen sin tener hasta la actualidad, una opción de clase a la que aplicarse. El poder de movilización y respuesta que demostró la clase obrera es una fuerza titánica que los comunistas todavía debemos hacer nuestra y de la que somos responsables por no guiarla hacia los intereses de la propia clase obrera que es eminentemente internacionalista y, por lo tanto, ninguna enseña nacional, ni ninguna patria la va a representar si no es capaz de tomar el poder dentro de ella.

Así pues, vemos como la burguesía en términos políticos únicamente ofrece oportunismo por un lado y nacionalismo por el otro, dos opciones con las que la clase obrera no se identifica y que saben que son una trampa. Sin embargo, a la hora de ir a votar, se aferran a una u a otra bajo el argumento de elegir “el mal menor” puesto que se ha borrado por completo la digna lucha por un “bien mayor” que no puede ser otra que la lucha por el socialismo. Es por esa misma razón que los comunistas debemos llevar a término la batalla ideológica, para mostrar que existen más opciones que las pírricas propuestas burguesas ahora que la podredumbre del capitalismo y la de su clase dominante es tan palpable.

Ahora mismo, objetivamente, es más importante para un obrero la inflación que la unidad de España o que el PSOE-Sumar (Podemos- Izquierda Unida) siga en la poltrona. Duele a los ojos las movilizaciones que consiguió PP-VOX ante las distintas sedes del PSOE y de las que es imposible que todos los participantes pertenecieran a la aristocracia y a la burguesía. Hay un malestar dentro de la clase obrera que canaliza en las distintas opciones prefabricadas que la burguesía le ofrece y que nos llevan amplia ventaja en la lucha ideológica, que es la última que sostiene al sistema capitalista.

El capitalismo está en bancarrota y no le queda más salida que la guerra, como la que vemos estos días contra nuestros hermanos de clase palestinos. La clase obrera necesita de un Partido fuerte y centralizado que le conduzca en las distintas luchas que debe emprender para su emancipación. Para ello debemos unificar todas las luchas parciales en el FUP (Frente Único de Pueblo). Por eso, los comunistas debemos conseguir apoderarnos de esa gran fuerza que demuestra tener la clase obrera cada vez que se moviliza bajo opciones burguesas, para llevarla a la única opción que vela por ella, la construcción del Socialismo.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Por la construcción del Socialismo!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

ALGUNES LLIÇONS SOBRE LA LLEI D’AMNISTIA

Els partits de la burgesia s’han fracturat aquests últims dies a causa de la llei d’amnistia, que no són més que tripijocs per a conservar les cadires per part del govern i perquè l’oposició continuï radicalitzant el seu discurs i continuar mostrant la seva veritable cara sense complexos.

D’una banda, trobem a Pedro Sánchez que en els anteriors comicis es va comprometre a posar a Puigdemont davant la justícia i que ara no ha dubtat en maniobrar en un gir de 180° per a conservar el càrrec. Fent mans i mànigues, ara diu blat, ara diu ordi, reflecteix la falta de principis de l’oportunisme i com no dubten en jugar amb el deute i els diners públics per a salvaguardar els seus interessos com en el cas de la condonació de 15.000 milions d’euros a la Generalitat acordat amb ERC.

D’altra banda, veiem a una oposició capaç de mobilitzar àmplies capes de la població de diferents classes socials entorn de la bandera nacional i per a la defensa de la sacrosanta unitat d’Espanya. La dreta prova les seves força al carrer com ja va fer en l’Assalt al Capitoli dels Estats Units a l’abril de 2021 o en l’assalt a la Plaça dels Tres Poders al Brasil al gener de 2023. Però quina força pot tenir la dreta quan no existeix més bon gestor dels interessos de la burgesia i l’imperialisme que el PSOE al costat de Sumar (Podemos-Izquierda Unida) i els seus germans oportunistes en altres països? La dreta queda en la rereguarda esperant a ser cridada a files en el moment que creixi una veritable força que posi en escac al capitalisme.

D’aquesta doble circumstància podem fàcilment inferir que la llei d’amnistia beneficia als uns i els altres per a fer campanya entorn dels seus propòsits i que la doble moral burgesa s’executarà de manera similar quan l’altra part necessiti suports per a ostentar el poder, com quan José María Aznar va rebatejar a ETA com a moviment d’alliberament basc per posar un sol exemple. Els marges de la gastada Constitució són amples quan es tracta de donar cabuda a les diferents urgències de les forces que representen a la burgesía. Sempre la història es repeteix i el fet no ha de sorprendre’ns.

Davant d’aquest escenari els comunistes podem extreure dues lliçons. La primera és que la llei d’amnistia serà un pacte de cavallers entre els diferents estrats de la burgesia, que deixarà fora a tots els represaliats de la classe obrera, com Pablo Hasél o els diferents presos polítics comunistes que porten anys reclamant l’amnistia sent ignorats, que purguen llargues condemnes en la presó i que moltes vegades són cadenes perpètues encobertes.

El segon que podem observar és el descrèdit de les propostes polítiques burgeses que intenten mobilitzar a la classe obrera al costat de la petita burgesia entorn d’una bandera o una altre i en la defensa d’una pàtria, com veiem en el cas de VOX-PP i a Catalunya respecte a l’esmentat Procés, però que a penes aconsegueixen atreure a una força significativa.

En el cas concret de Catalunya, ho diem des del coneixement en primera persona que implica viure aquí. Àmplies capes de la classe obrera van donar suport al Procés, que no va aconseguir superar els interessos dels Partits representants de la petita i gran burgesia catalana ja que no van tenir, i segueixen sense tenir fins a l’actualitat, una opció de classe a la qual aplicar-se. El poder de mobilització i resposta que va demostrar la classe obrera, és una força titànica que els comunistes encara hem de fer nostra i de la qual som responsables per no guiar-la cap als interessos de la pròpia classe obrera que és eminentment internacionalista i, per tant, cap ensenya nacional, ni cap pàtria la representarà si no és capaç de prendre el poder dins d’ella.

Així doncs veiem com la burgesia en termes polítics únicament ofereix oportunisme d’una banda i nacionalisme per l’altre, dues opcions amb les quals la classe obrera no s’identifica i que saben que són un parany. No obstant això, a l’hora d’anar a votar, s’aferren a una o a una altra sota l’argument de triar “el mal menor” perquè s’ha esborrat per complet la digna lluita per un “bé major” que no pot ser una altra que la lluita pel socialisme. És per aquesta mateixa raó que els comunistes hem de portar a terme la batalla ideològica, per a mostrar que existeixen més opcions que les pírriques propostes burgeses ara que la podridura del capitalisme i la de la seva classe dominant és tan palpable.

Ara mateix, objectivament, és més important per a un obrer la inflació que la unitat d’Espanya o que el PSOE-Sumar (Podemos- Izquierda Unida) segueixin en la poltrona. Fa mal als ulls les mobilitzacions que va aconseguir PP-VOX davant les diferents seus del PSOE i de les quals és impossible que tots els participants pertanyessin a l’aristocràcia i a la burgesia. Hi ha un malestar dins de la classe obrera que canalitza en les diferents opcions prefabricades que la burgesia li ofereix i que ens porten ampli avantatge en la lluita ideològica, que és l’última que sosté al sistema capitalista.

El capitalisme està en fallida i no li queda més sortida que la guerra, com la que veiem aquests dies contra els nostres germans de classe palestins. La classe obrera necessita d’un Partit fort i centralitzat que la condueixi en les diferents lluites que ha d’emprendre per a la seva emancipació. Per a això hem d’unificar totes les lluites parcials en el FUP (Front Únic de Poble). Per això, els comunistes hem d’aconseguir apoderar-nos d’aquesta gran força que demostra tenir la classe obrera cada vegada que es mobilitza sota opcions burgeses, per a portar-la a l’única opció que vela per ella, la construcció del Socialisme.

 

 Pel Front Únic del Poble!

 Per la construcció del Socialisme!

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

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