La policía reprime la consulta por la sanidad en Madrid

El pasado día 17 de abril, la Policía Municipal de Madrid reprimió una consulta sobre la Sanidad organizada por plataformas, colectivos vecinales y profesionales sanitarios. Esta consulta pedía más recursos para el aumento de personal y medios sanitarios en la Atención Primaria y hospitales públicos de Madrid. Se les multó por «perturbar gravemente la vía pública», «desobediencia al agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones», «fijación de publicidad” y por no tener autorización municipal para poner una mesa en la vía pública.

Tenemos listas de espera que rozan la burla, pruebas tan importantes como una biopsia para ver si tienes cáncer tardan 2 meses en hacértelas, ha aumentado desde el 2016 en un 300% el número de pacientes que llevan más de 90 días a la espera de una cita para un especialista, tarda de media 1h en llegar la ambulancia cuando la llamamos de urgencia, etc.

Este caso de represión sirve como ejemplo para recordar que en España hay multitud de normativa legal lista para reprimirnos. La Ley Mordaza es una de las más mencionadas, pero hasta a las Ordenanzas Municipales se les dota de ese carácter.

El capitalismo, en su fase imperialista, está en absoluta bancarrota y sólo le queda recurrir al fascismo. Cada vez tiene menos margen de actuación para atender las necesidades más básicas de la clase obrera que les permita la reproducción de la fuerza de trabajo y por eso se aplican medidas reaccionarias como estas, propias de un Estado fascista, porque nos encontramos en un contexto económico cuyas contradicciones inherentes a este sistema cada vez están más acentuadas y mantener el mal llamado Estado de Bienestar va en contra de sus intereses, no ya por avaricia, que también, si no por mera supervivencia. Los intereses de la clase burguesa son lo opuesto a los intereses de la clase obrera, por eso son irreconciliables.

No hace falta el uso de la violencia policial para coartar la libertad de alguien, no hace falta la violencia más descarada, el atentar contra el poder adquisitivo de una clase obrera cada vez más pobre sin duda sigue siendo útil para forzar la voluntad de quien no sigue la senda marcada, de quien se opone a que su salud sea mercantilizada.

Los trabajadores (independientemente de cualquier condición) estamos siempre amenazados en el capitalismo. No son las leyes burguesas las que establecen una graduación sobre nuestra liberación, sino nuestra posición sobre las relaciones de producción, que en el capitalismo siempre es de desposeídos y explotados. Por lo que, ¿cómo pretendemos salir de este atolladero “reformando el capitalismo” como propone la izquierda parlamentaria?, ¿cómo pretendemos salir si no es yendo a la raíz de los problemas?, ¿cómo pretendemos solucionar problemas que comparten causa y comparten culpable si no es dirigiendo nuestros golpes hacia una misma dirección?

La lucha por una sanidad pública de calidad por parte de la clase trabajadora tiene a sus espaldas mucho esfuerzo, con manifestaciones constantes como la de Abrantes que llevan más de 2 años saliendo todos los jueves, como la reciente consulta sobre la sanidad que ha implicado a más de 10.000 madrileños organizando durante meses 1.742 mesas en los distritos de la capital y 37 municipios, o como todo el trabajo que conlleva presentar una ILP sobre la sanidad, como se ha hecho ya en varias ocasiones. Pero seguimos retrocediendo en derechos, por muy buenas intenciones que se pongan detrás de todo este trabajo que se realiza. Hay que tener claro que seguir actuando de la misma manera no nos va a dar resultados distintos.

Desde el PCOE nos solidarizamos y denunciamos este nuevo caso de represión. Una represión que se da con el gobierno “más progresista de la historia” al mando. Demostrando una vez más que no importa el color del gobierno y que siempre serán los intereses del capital los que defiendan usando para ello toda la represión necesaria.

Es por ello que hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que deje de confiar en los diferentes gobiernos que están al servicio de los monopolios y nunca servirán a los intereses de la clase trabajadora. La única salida para la clase trabajadora es organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, en el cual se unan todas las luchas de la clase trabajadora y cuyo objetivo sea construir nuestros propios órganos de poder. Solo así se pondrá fin a la miseria y a la violencia capitalista y podremos poner todos los recursos y riquezas al servicio de la sociedad.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid

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