Solidaridad con los encausados por la

La crisis irrecuperable en la que se encuentra el imperialismo a nivel global y el Estado español en particular, provoca que la burguesía y su aparato estatal ocupen una situación mucho más violenta en la lucha de clases. A nivel económico, se exprime más a los trabajadores a través del cambio del modelo productivo; a nivel ideológico se profundiza en el fascismo; y a nivel político la represión es una constante, tanto si la amenaza para las clases dominantes es real o ficticia.

No debe extrañar a nadie que España sea un territorio completamente reaccionario. Ni la propia burguesía ni sus órganos oficiales la reconocen como democracia de libertades burguesas. Así es cómo se explica, por ejemplo, que el 80% de las principales amenazas a la libertad de expresión que denuncia la ONU sean aplicables a España. Y es que con la excusa del «terrorismo» las instituciones franquistas españolas aprovecharon para avanzar en la represión y en el recorte de derechos individuales y colectivos.

En octubre de 2014, Arnaldo Otegi, a quién ya no le quedan principios a los que renunciar, decía lo siguiente:

El antiterrorismo es un negocio político y económico, y hay gente que teme que se acabe.

En octubre de 2020, podíamos leer lo siguiente en Telepolis, revista de la editorial alemana Heise, sobre el juicio contra los doce independentistas gallegos procesados en la llamada «Operación Jaro»:

 

Dass Spanien überall Terroristen sieht, ist wahrlich kein Geheimnis

(No es ningún secreto que España ve terroristas por todas partes).

 

La Operación Jaro no es más que una muestra de la ficción en la que vive el Estado español para poder mantener su represión, su fascismo. Con el falso argumento de estar relacionados con la organización Resistencia Galega (de la cual no existen evidencias de su existencia), el Estado quiere condenar a 12 independentistas gallegos pertenecientes a Causa Galicia y al colectivo Ceivar, con un total de 102 años de cárcel a mayores de 348.000 € de multa.

Mientras tanto, vemos que en Lleida los fascistas no enaltecen al terrorismo, según la judicatura española, a pesar de tener en su posesión arsenales de armas y la evidencia de crear una ‘comunidad armada blanca’ imitando el ataque terrorista de Nueva Zelanda.

La realidad que se está mostrando aquí es que el Estado español es tan reaccionario que intenta aplastar cualquier rastro de las naciones a ejercer su derecho a la autodeterminación, mientras que los fascistas campan a sus anchas sin represalias o con castigos irrisorios.

El PCOE se solidariza con los encausados por la Operación Jaro y exige su absolución total y la liberación de todos los presos políticos del Estado español, recordando al pueblo trabajador que muchos de estos se encuentran con una salud muy delicada (Camarada Arenas, Baños Andújar…) al mismo tiempo que señalamos el carácter fascista del Estado español, cuya esencia franquista sigue totalmente vigente.

 

¡Por la liberación de todos los presos políticos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del PCOE en Galicia

Solidariedade cos procesados pola «Operación Jaro»

 

A crise irrecuperable na que se encontra o imperialismo a nivel global e o Estado español en particular, provoca que a burguesía e o seu aparello estatal ocupen unha situación moito máis violenta na loita de clases. A nivel económico, se espreme máis aos traballadores a través do cambio do modelo productivo; a nivel ideolóxico profúndase no fascismo; e a nivel político a represión é unha constante, tanto se a ameaza para as clases dominantes é real ou ficticia.

Non debe estrañar a ninguén que España é un territorio completamente reaccionario. Nin a propia burguesía nin os seus órganos oficiais a recoñecen como democracia de liberdades burguesas. Así é como se explica, por exemplo, que o 80% das principais ameazas da liberdade de expresión que denuncia a ONU sexan aplicables a España. E é que coa escusa do «terrorismo» as institucións franquistas españolas aproveitaron para avanzar na represión e no recorte de dereitos individuais e colectivos.

En outubro de 2014, Arnaldo Otegi, a quen xa non lle quedan principios aos que renunciar, falaba o seguinte:

El antiterrorismo es un negocio político y económico, y hay gente que teme que se acabe.

En outubro de 2020, podíamos ler o seguinte en Telepolis, revista da editorial alemá Heise, sobre o xuízo contra os doce independentistas galegos procesados na chamada «Operación Jaro»:

 

Dass Spanien überall Terroristen sieht, ist wahrlich kein Geheimnis

(No es ningún secreto que España ve terroristas por todas partes).

 

A Operación Jaro non é máis que unha mostra da ficción na que vive o Estado español para poder manter a súa represión, o seu fascismo. Co falso argumento de estar relacionados á organización Resistencia Galega (da cal non existen evidencias da súa existencia), o Estado quere condenar a 12 independentistas galegos pertencentes a Causa Galiza e ao colectivo Ceivar, cun total de 102 anos de cárcere a maiores de 348.000 € de multa.

Mentres tanto, vemos que en Lleida os fascistas non enaltecen ao terrorismo, segundo a xudicatura española, a pesares de ter na súa posesión arsenais de armas e a evidencia de crear unha ‘comunidade armada branca’ imitando o ataque terrorista de Nova Zelanda.

A realidade que se está mostrando aquí é que o Estado español é tan reaccionario que intenta esmagar calquera rastro das nacións a exercer o seu dereito á autodeterminación, mentres que os fascistas campan ás súas anchas sen represalias ou con castigos irrisorios.

O PCOE solidarízase cos procesados pola Operación Jaro e esixe a súa absolución total e a liberación de tódolos presos políticos do Estado español, lembrando ao pobo traballador que moitos destes encóntranse cunha saúde moi delicada (Camarada Arenas, Baños Andújar…) ao mesmo tempo que sinalamos o carácter fascista do Estado español, cuxa esencia franquista segue totalmente vixente.

 

Pola liberación de tódolos presos políticos!

Socialismo ou barbarie!

 

Secretatría de Axitación e Propaganda do PCOE en Galiza

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