Alcoa lo vuelve a demostrar: los empresarios sólo generan miseria

A medida que avanzamos en el tiempo, se hace patente que el cambio en el modelo productivo y la destrucción de la poca industria restante en el Estado es algo de rigurosa actualidad y que afecta y afectará a miles de trabajadores a lo largo y ancho del territorio español. Se demuestra por tanto que, efectivamente, España es un eslabón cada vez más débil de la cadena imperialista:

«Nos encontramos en la etapa final de este proceso de desmantelamiento industrial del Estado español. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial no es otro que el sector servicios y, fundamentalmente, el turismo, hecho este que, sin duda lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista. Este es el papel que le han asignado los imperialistas agrupados en la UE y en la OCDE.»

La acumulación de la riqueza en cada vez menos manos, los llamados «superricos«, provoca necesariamente que la parte productora de la sociedad, el proletariado, crezca a pasos agigantados en condiciones cada vez más miserables, en la depauperación de sus condiciones de vida. No desvelamos nada nuevo puesto que esta es una de las contradicciones del capitalismo que acertadamente señalaba Carlos Marx en El Capital:

«La acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades medias de explotación del capital, es decir; una población obrera remanente o sobrante.»

 

En septiembre, cuando todavía no se habían prorrogado las políticas criminales de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), las empresas vaticinaban despidos masivos a partir del 1 de octubre. Hoy, con los ERTE prorrogados, vemos que los despidos están ocurriendo de igual forma, probando que ya ni las inyecciones de dinero público pueden salvar la empresa privada o que, en otras palabras, el capitalismo es un cadáver en completa descomposición.

Desde que comenzó el mes de octubre, mostramos algunos de los Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) que se han puesto encima de la mesa:

Es decir, en 10 días estamos presenciando el despido de más de 1.000 trabajadores. Y esto es la punta del iceberg: por un lado porque sabemos que en la prensa sólo aparece un pequeño muestreo de todos los casos y, por otro lado, porque en las próximas semanas esta situación se repetirá sistemáticamente en una gran parte de las empresas del Estado español.

Sin duda, el caso más conocido es el de Alcoa, más aún siendo vox pópuli que es una empresa que ha recibido en la última década (eso abarca tanto gobiernos del PSOE como del PP) 1.000 millones de euros de dinero público. Con lo cual, los comunistas no mentimos cuando decimos que el Estado no es una entidad neutra por encima de las clases, sino que es un instrumento de dominación de una clase sobre la otra. En concreto, el Estado español (como la inmensa mayoría del mundo) es un instrumento de la burguesía para oprimir a la clases trabajadoras y populares.

No es, ni mucho menos, la primera vez que desde el Partido Comunista Obrero Español hablamos de la situación de Alcoa, puesto que en los últimos años se han intensificado las contradicciones de clase en esta multinacional en España. Tampoco sería la primera vez que asistimos a sus manifestaciones presentando batalla ideológica, política y sindical frente a los lacayos de CCOO, UGT y Unidas Podemos, entre otros. No podemos olvidar que cuando el carácter de clase de la sociedad se hace más latente, la tarea del oportunismo es la de manipular y mentir a los obreros para que agachen la cabeza, para que acepten las condiciones de la burguesía.

Repasemos: unos párrafos antes señalábamos diferentes empresas en las que se conocía que se iban a practicar despidos a una parte de la plantilla. Si profundizamos en estos casos, veremos que:

    • En Vauste, CCOO ganó las elecciones sindicales en octubre de 2019. El comité de empresa en 2020 aprobaba el ERE por votación.
    • En Coca-Cola European Partners, CCOO monopoliza el comité de empresa y han aceptado el ERE a cambio de prejubilaciones (es decir, destrucción de puestos de trabajo) y traslados.
    • En Alumalsa, el comité de empresa, conformado por UGT y CCOO, acepta negociar unos «despidos atractivos«.

En el caso de Alcoa, las traiciones a la clase trabajadora por parte de los sindicatos no son una cuestión de este año ni del anterior, sino de un rodaje de años, si no décadas, puesto que su alineación con el Estado burgués es total.

Así se explica que en 2013 los supuestos representantes de los trabajadores pusieran encima de la mesa a la plantilla la aceptación de la congelación salarial. La misma historia en 2015 y, en 2017, la bajada del 1’5% del sueldo. Así son las negociaciones de CCOO y UGT, que ante los cierres actuales de las fábricas de A Coruña, Avilés y San Ciprián se ofrecen como intermediarios de la compra-venta para perpetuar el beneficio privado, en vez de promulgar la huelga general, la unidad de la clase obrera en todos los sectores para luchar por la nacionalización y la mejora de las condiciones materiales de los trabajadores. Eso es el sindicalismo amarillo: todo para los burgueses y nada para el trabajador.

Por encima de ellos, el oportunismo de Unidas Podemos con sus continuas pataletas, clamando al cielo, preguntándose qué ha podido pasar y pidiendo la nacionalización y la intervención estatal (¡como si no estuviesen gobernando!) de la industria española cuando les cuadra y si tienen tiempo. Sobre ellos, simplemente repetiremos lo que escribimos en octubre de 2018:

«¿Por qué, entonces, no se acogen a esta posibilidad (a la intervención estatal)? Porque, por una parte, la Constitución sólo es un panfleto propagandístico del Estado y, por otra, como venimos denunciando durante décadas los comunistas, la socialdemocracia es la pata izquierda del capitalismo, proponen exactamente lo mismo, pero con una capa de maquillaje. Las reivindicaciones de esta gente se limitan a pedir que no se cierre la fábrica, que no hay motivos para hacerlo. Es decir, que a pesar del auténtico despilfarro público que se ha realizado para beneficiar a Alcoa, asumen una posición equidistante que no perjudique a los empresarios.»

Las tareas de los comunistas en España y en el mundo entero son hoy mucho más duras de lo que podemos imaginar. La burguesía tiene la experiencia de la lucha contra el bloque socialista durante el siglo XX. Gracias a esto, se han refinado los oportunismos, se ha intensificado la lucha ideológica y, junto con ello, se ha arrasado y se arrasa con la vida y la dignidad de los trabajadores. La consigna ¡Socialismo o barbarie! adquiere hoy día más significado que nunca, puesto que la perdida de derechos y de nivel de vida de los obreros está directamente relacionada con la caída del bloque socialista.

Es por ello que la lucha contra el oportunismo, contra la burguesía dentro del movimiento obrero, pasa obligatoriamente por la unidad de los comunistas. A su vez, los comunistas unidos somos imprescindibles para que sea posible la unidad de la clase obrera y la consecución del Socialismo. En este camino, y como ya hemos plasmado publicando en septiembre el Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas en el Estado Español, el fortalecimiento del sindicalismo de clase, de los sindicatos adscritos a la Federación Sindical Mundial, es un deber innegable de los revolucionarios, de los marxistas-leninistas.

Es el momento de que los comunistas tomemos Partido, porque sin Partido no hay revolución.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Contra el sindicalismo amarillo!

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 10 de octubre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

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