Badalona, Generación Z, la burguesía y su táctica de división de la clase obrera

Los fascistas, en las tertulias radiofónicas, televisivas o en posts de redes sociales, cada día expresan de manera más clara su odio profundo a la clase obrera y su anticomunismo.

Los “demócratas”, tan reaccionarios como los primeros, les allanan el camino en tanto les une la defensa de la base económica capitalista y de la superestructura putrefacta que ésta eleva. Todos ellos defienden a muerte los intereses del capital financiero, de los monopolios, es por ello que ambos son, en esencia, lo mismo, dos caras de la misma moneda capitalista, defensores de la ideología burguesa.

En la prensa del capital proliferan noticias del corte siguiente:

 

Estas “noticias”, donde los dueños de esos medios de comunicación se erigen en portavoces de la clase obrera, tienen unos objetivos muy claros: dividir a la clase obrera, realizar una confrontación intergeneracional de la clase obrera, echar a pelear a obreros jóvenes contra veteranos, y viceversa, para así exculpar al auténtico criminal, al auténtico responsable de los problemas que azotan al proletariado – sea de la generación que sea y tenga la edad que tenga – que es el  sistema capitalista, su clase dominante – la burguesía – y  su Estado con sus leyes, jueces y fuerzas represivas.

Los capitalistas echan la culpa del paro juvenil, del malestar en los centros de trabajo cada día mayor como consecuencia de una explotación cada vez más descarnada, a que los jóvenes “no quieren trabajar” o “que demuestran una ética laboral deficiente”. Y de esta forma crean para las víctimas de su régimen capitalista y criminal un chivo expiatorio dentro de las propias filas del proletariado, dentro de las propias filas de los explotados, ora los jóvenes proletarios ora los proletarios de otras nacionalidades. De esta forma los obreros nos peleamos entre nosotros en lugar de apuntar la responsabilidad a quien realmente la tiene: el sistema capitalista y su clase dirigente, la burguesía.

El pasado día 17 de diciembre, el fascista alcalde de Badalona, desalojó el antiguo Instituto B9 de dicha localidad, arrojando a 199 personas que malvivían en dicho instituto a la calle, deteniendo la policía, además, a 18 de ellas para aplicarles la criminal ley de extranjería.

El impresentable alcalde fascista de Badalona, así como un centenar de reaccionarios, su séquito de “freikorps”, no conformes con desalojar y arrojar a la intemperie a 199 seres humanos, perseguían no sólo desalojarlos sino desterrarlos completamente de la ciudad de Badalona, proclamando consignas genuinamente fascistas como “llévatelos a tu casa” o que “Pedro Sánchez les busque una vivienda”. Consignas coherentes con la ideología fascista del PP de confrontar al proletariado, señalando al obrero que viene de otro país, en este caso mayoritariamente subsahariano, como responsables de la pobreza y de la inseguridad que padecen los badaloneses cuando el responsable de la pobreza y de la inseguridad, realmente, es el sistema capitalista del que Xavier García-Albiol es un títere de los empresarios.

El empobrecimiento del proletariado en Badalona, en Cataluña y en el conjunto del Estado español, no se debe a que proletarios originarios de otros puntos del planeta vengan, sino que se debe a la esencia del capitalismo generador de desigualdad social, donde una minoría se lucra enormemente a costa de mandar a la pobreza a la inmensa mayoría del pueblo.

Lo que hoy sufre el proletariado badalonés, y de otras ciudades, es la consecuencia de las políticas realizadas por el Estado y la UE en favor de los monopolios, del gran capital. Es momento de recordar cómo se deslocalizaban en la década de los 90s del siglo pasado y en la primera década del siglo XXI las industrias en Barcelona, Sant Adrià de Besòs, Santa Coloma de Gramenet o la propia Badalona hacia otros puntos del planeta, fundamentalmente hacia latitudes asiáticas. Es momento de recordar los procesos de concentración y cómo el desarrollo tecnológico impactó en la destrucción de decenas de miles de puestos de trabajo estables, a la par que se generaba un trabajo precario, destruyendo industria y tercerizando la economía.

El empobrecimiento del proletariado, el incremento del paro y la precariedad, la pérdida de los salarios reales depauperaba las condiciones de vida del proletariado en la provincia de Barcelona, fundamentalmente en la comarca del Barcelonés, pero también en el Maresme donde cayó la industria textil, también deslocalizada.

A la par que se destruía industria, que se cerraban empresas, se especulaba con el suelo y la vivienda, que ha multiplicado exponencialmente su precio en Barcelona y demás ciudades metropolitanas. Véase el ejemplo de lo que hoy es el centro comercial y la barriada de la Maquinista, antaño empresas del metal que pivotaban sobre las dos grandes empresas Maquinista Marítima y Terrestre y la Mercedes Benz, de lo que nada queda. El estallido de la burbuja inmobiliaria destruyó el sector de la construcción y, consecuentemente, se destruyeron más puestos de trabajo.

La depauperación de las condiciones de vida del proletariado en Cataluña, en Badalona, nada tiene que ver con la inmigración sino con el capitalismo, con el sistema económico que defienden a ultranza los fascistas como García-Albiol. Por no hablar de que los flujos migratorios que se producen son también consecuencia del imperialismo, que los fascistas como García-Albiol defienden, que saquean y sojuzgan a los pueblos provocando la huida de las guerras que los imperialistas provocan en África para robar sus riquezas.

Lo que está aconteciendo en Badalona muestra, a las claras, la impunidad con la que actúa el fascismo. Pero también muestra la necesidad que tiene la clase obrera, o lo que es lo mismo, el pueblo, de una referencia revolucionaria que le explique la naturaleza de clase de lo que ocurre y que muestre cual es la raíz del problema, el capitalismo y sus instituciones, y la necesidad de la unidad y la organización revolucionaria de la clase para acabar con el capitalismo, para despojar del poder a la burguesía y hacer que todo el poder y toda la riqueza esté en manos de la clase obrera.

García-Albiol y demás basura reaccionaria que campa a sus anchas, con el pleno apoyo de los medios de manipulación de masas del capital, uno de los mayores enemigos que tiene la clase obrera hoy, utilizan la aporofobia, el desprecio máximo al proletariado, el racismo, la xenofobia y señalan a una clase obrera que malvive como responsable al inmigrante, al proletario en situación más precaria y depauperada, para exculpar a su criminal clase social, la burguesía, y su sistema económico, el capitalismo, como verdaderos responsables del empobrecimiento de las masas obreras.

Como puede verse la burguesía lo apuesta todo al fascismo, lo apuesta todo a confrontar a la clase obrera y dividirla – ya sea racial, nacional o generacionalmente -, como tabla de salvación del capitalismo.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la unidad revolucionaria de la clase, unidad para acabar con el capitalismo y el fascismo que es la ideología que corresponde con el capitalismo monopolista y putrefacto, unidad para derrocar revolucionariamente el estado burgués e imponer la democracia de la clase obrera, donde toda la riqueza, todos los medios de producción y todo el poder esté en manos del proletariado, un poder obrero para desarrollar el socialismo y negar completamente todos los derechos a la burguesía, que es la clase más criminal y asesina que ha parido la historia.

 

¡ABAJO EL FASCISMO Y EL CAPITALISMO QUE LO GENERA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNÍOS!

 

Madrid, 27 de diciembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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