Airbus, paradigma del conflicto obrero actual

El conflicto en Airbus ha estallado este verano tras años de conflicto enconado. Mientras la empresa presenta resultados récord año tras año, obteniendo enormes plusvalías de sus trabajadores, los trabajadores han sufrido recortes en sus derechos laborales y congelación salarial que ha hecho estallar un conflicto, como no podía ser de otra manera.

Airbus ha obtenido un beneficio acumulado desde 2021 de 21.669 millones de euros, con un pico histórico de 5.221 millones de euros en 2025 (un 23,1% respecto a 2024). El promedio anual de beneficio neto es de 4.334 millones de euros, un aumento del 23,9% desde 2021.

Mientras la propiedad de la empresa se llenaba los bolsillos de dinero la plantilla ha sufrido, desde la pandemia, una congelación salarial que le ha supuesto una pérdida de poder adquisitivo estimada en un 10% en este periodo.

Han sufrido, además, un aumento de las cargas laborales al paralizarse la contratación de nuevos trabajadores, así como un control -mediante el índice de Bradford- de las bajas por enfermedad que pretendía penalizar económicamente los complementos de baja médica. Esta medida fue anulada por la Audiencia Nacional al considerarla abusiva, aunque la empresa la ha recurrido ante el Tribunal Supremo.

La segregación y traspaso de trabajadores al Proyecto Bromo no ha hecho sino aumentar la preocupación de la plantilla respecto de sus condiciones laborales y su futuro, ya que la empresa se niega a mantener un derecho de retorno a Airbus si la Joint Venture fracasa o hace recortes.

Se han impuesto a la plantilla 3 semanas fijas de vacaciones obligatorias en el mes de agosto, cercenando así el derecho al descanso de los trabajadores y, en junio de este mismo año, la directriz Faury que recortaba de 2 a 1 día el teletrabajo, que ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de la plantilla.

Las condiciones para que estallara el conflicto se han ido acumulando, como ocurre en muchas otras empresas, no solo del sector, sino de todo el estado. La burguesía, desde la pandemia, ha iniciado una campaña de ataques al proletariado mediante recortes en sus condiciones laborales con el objeto de aumentar la plusvalía que obtienen de nosotros.

En el plano sindical también se ha descosido la maraña burocrática tejida por el sindicalismo amarillo liderado por Comisiones Obreras. Las asambleas de trabajadores han votado en contra de la mayoría sindical, vendida a la dirección de la empresa, rechazando primero el preacuerdo firmado en julio por el sindicalismo amarillo con la empresa que consolidaba la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla y mantenía la incertidumbre del proyecto Bromo.

Y, posteriormente, votando contra la suspensión de la huelga el 31 de agosto propuesta por CCOO y UGT. El 81,2% de la plantilla votó por mantener los paros, lo que ha evidenciado la desconexión de los sindicatos con la plantilla que, aunque desorganizada, es capaz en asamblea de imponer sus criterios por encima del sindicalismo amarillo y vendido.

Pero la clase obrera no puede permanecer desorganizada mucho tiempo, porque eso significaría su derrota. Airbus ha decidido cerrar la mesa 396 y no negociar en el SIMA con el Comité de Huelga, negociando únicamente con CCOO, SIPA y ATP (mesa 394) amenazando con deslocalizar la producción y congelando la contratación en España. Ha decidido además contratar el bufete Baker McKenzie para las futuras negociaciones, gastando una millonada para no pagar lo que le debe a sus trabajadores.

La clase trabajadora en Airbus se ha unido, tanto los operarios de los talleres como los ingenieros y el personal de las oficinas han hecho un bloque único destrozando al sindicalismo amarillo en la empresa. La plantilla ya conoce a sus enemigos, pero necesitará de organización para salir victoriosa en este conflicto, que sin duda escalará al plano político.

El Ministerio de Industria y Turismo, encabezado por el ministro Jordi Hereu, y muy especialmente el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, han lanzado serios avisos de que el Ejecutivo intervendrá directamente si la dirección y los sindicatos no logran desbloquear el convenio. Brustenga declaró tajantemente que «seguramente» el Gobierno tendrá que «entrar» en el conflicto, tras enfatizar una frase que ha resonado en el sector: «No podemos jugar con el pan de los próximos 30 años”.

Los trabajadores de Airbus ya tienen la amenaza política encima de la mesa, o se someten o el Gobierno intervendrá, y lo hará siempre en favor de la empresa y en contra de los trabajadores. Que no quepa la menor duda de ello.

El impacto de la huelga es descomunal: la parálisis en los talleres está afectando directamente a las líneas de ensamblaje en Sevilla y Getafe, generando riesgos inminentes de retraso en las entregas, amenazando el calendario global de entregas tanto comercial como militar.

La huelga en las factorías de Andalucía ha provocado un efecto dominó devastador sobre la industria aeroespacial auxiliar: Decenas de talleres de mecanizado, subcontratistas logísticos y empresas auxiliares se han visto obligadas a frenar su actividad.

Estos retrasos suponen una enorme pérdida económica para Airbus, así como posibles penalizaciones financieras multimillonarias por parte de sus clientes globales.

Es necesaria, sin embargo, la organización efectiva de la clase obrera en los centros de trabajo y es vital comprender que el conflicto sindical, una vez alcanza un cierto nivel, siempre se tornará político porque una huelga indefinida y prolongada afecta políticamente a los intereses de la burguesía y a sus planes en cada sector de la producción.

En el caso de Airbus la huelga indefinida impacta de lleno en programas prioritarios de seguridad nacional e internacional coordinados por la OTAN y el Ministerio de Defensa. El retraso o bloqueo en líneas de montaje clave de Sevilla y Getafe afecta a compromisos urgentes como:

  • Las entregas y el mantenimiento del avión de transporte militar A400M.
  • La conversión de los aviones tanqueros A330 MRTT.
  • El suministro de los cazas Eurofighter Halcón para las Fuerzas Armadas.
  • La entrega comprometida para 2026 de los helicópteros de misiones especiales NH90 para la Armada y el Ejército de Tierra.

La burguesía, en plena escalada bélica como única salida a la crisis política actual, ve comprometidos sus objetivos y planes estratégicos por esta huelga de los trabajadores de Airbus y no van a permitir que se frustren.

Por ello, es vital que la organización, la conciencia de clase y la ideología del conjunto de los trabajadores se eleve lo máximo posible. El conflicto en Airbus ha destapado las vergüenzas del sistema capitalista: ni la dirección de una de las multinacionales más importantes hoy, ni el entramado de sindicatos amarillos encargados de mantener dócil a la plantilla han podido contener a la clase obrera que lucha con fuerza por sus condiciones materiales de vida.

El conflicto escala, el Gobierno -títere de estas multinacionales- avisa y amenaza con tomar cartas en el asunto, elevando el conflicto a un plano político para el cual la clase obrera debe prepararse. El sindicalismo de clase y combativo, hoy casi extinto por la incompetencia de algunos de sus dirigentes, es, sin embargo, más necesario que nunca. Un sindicalismo capaz de comprender la actualidad política, la psicología y conciencia de los trabajadores y de elevar a los compañeros en la lucha para comprender que el problema no es tal o cual empresa, sino el sistema capitalista en su conjunto y organizar a la clase trabajadora para derribarlo.

El Partido Comunista Obrero Español saluda y apoya la lucha de los trabajadores de Airbus y les anima a construir una organización de clase y combativa que les permita afrontar con garantías los enormes retos que este conflicto les depara.

El sistema capitalista va a arreciar, como ya viene haciendo, contra los trabajadores de todo el mundo en su afán de acumulación de ganancias. El conflicto de Airbus es una gran lección para todos los trabajadores del mundo: los trabajadores unidos son capaces de poner entre la espada y la pared a la burguesía y a sus lacayos. Pero para vencer en esta lucha contra el capitalismo y la miseria que engendra para la clase obrera necesitamos de una organización superior, el Partido Leninista, capaz de unir a todo el proletariado y hacer la revolución socialista, máxima aspiración del proletariado.

 

¡Fortalece las filas del PCOE!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español

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