Mientras la clase obrera lucha el oportunismo busca poltronas

A lo largo y ancho del continente europeo se suceden movilizaciones de la clase obrera contra las condiciones leoninas de vida impuestas por el imperialismo, donde los estados-nación burgueses no pasan de ser marionetas al servicio de las grandes multinacionales norteamericanas y europeas que aplican las políticas económicas impuestas por las mismas que buscan garantizar el enriquecimiento de las élites imperialistas a costa de llevar al proletariado a la muerte.

Francia, Bélgica, Italia, Serbia, Alemania, Grecia, Albania o Portugal, atestiguan el fracaso de la Unión Europea como proyecto de los monopolios europeos y de subordinación total a EEUU que conduce al proletariado europeo a unas condiciones que nos niegan la vida y que nos conduce a los obreros, y fundamentalmente a la parte juvenil de nuestra clase, a la imposibilidad de poder tener derecho de uso de una vivienda, de tener un trabajo que no sea en condiciones de esclavitud absoluta o, tan siquiera, de estudiar, ante la privatización inexorable de la educación pública, como bien pueden testimoniar la juventud obrera de nuestro país. En Portugal, el lema “Não dá mais para viver assim!” deja bien clara la situación en la que se halla la clase obrera, no solo en dicho país, sino a nivel europeo y mundial, ¡no podemos seguir viviendo así! Retratando la inviabilidad del sistema capitalista para la mayoría obrera, que es la humanidad.

Una inviabilidad que se acrecienta a cada paso que el imperialismo da en la dirección de la automatización de la producción y de los servicios, que niega por completo la propia razón de ser del capitalismo – el robo de plusvalía al proletariado –, expulsando del proceso de producción a una cada vez mayor parte de la humanidad, que es el proletariado, a la que condena a la indigencia material y espiritual. Un hecho que, por otro lado, destruye la demanda negando también la razón de ser de la producción capitalista.

El imperialismo, en su descomposición económica, política e institucional más absoluta, lo tiene que encomendar todo al fascismo, la ideología propia del capitalismo monopolista, de las élites burguesas. Por ello proliferan las organizaciones de extrema derecha, porque el tablero político de las potencias imperialistas en declive está escorado totalmente hacia la extrema derecha y, consecuentemente, la política de las diferentes potencias imperialistas. Una política que se centra en garantizar una concentración mayor de la riqueza, más que por la vía del incremento de la producción, por la vía de una mayor transferencia de riqueza hacia la minoría que amasa la riqueza mundial. Un proceso de maximización de la concentración de la riqueza y, por tanto, del poder, en el que se hace esencial la división del proletariado y su enfrentamiento – exacerbándose el racismo y el nacionalismo -, el saqueo del mundo y la guerra.

Sin duda Trump o Netanyahu son unos fascistas, pero no menos lo son Von der Leyen, Kaja Kallas, Macron, Merz, Meloni, Burnham, Abascal, Feijóo o el propio Pedro Sánchez, todos ellos marionetas de las empresas multinacionales norteamericanas, todos ellos fervientes defensores de la guerra imperialista, todos ellos enemigos de la clase obrera y defensores a ultranza del imperialismo.

La lucha del proletariado francés está dejando imágenes memorables e icónicas, y muestran el camino del proletariado: la lucha en la calle contra el capitalismo, su estado y sus fuerzas represivas. El proletariado manifiesta su imposibilidad de vivir bajo este sistema, empieza a mostrar manifestaciones de ira contra el sistema, demostrando que el ejército proletario está ahí y que necesita ser dirigido por su organización revolucionaria, por su organización de vanguardia, por su organización comunista, por la senda de la ruptura revolucionaria con el capitalismo. Es el momento de que todos los frentes de lucha se aglutinen en una única lucha revolucionaria contra el capitalismo, la burguesía y su estado para derrocar a éste y hacer que la clase obrera consiga todo el poder, imponiendo su propio estado y garantizando que toda la riqueza pase a manos de la clase de los proletarios, que es quien la genera, para poder garantizar el desarrollo del ser humano.

La burguesía apuesta todo a la guerra, consciente de su bancarrota económica, política e institucional. Apuesta a la guerra por dos motivos cardinales: en primer lugar porque tiene un excedente humano, les sobran obreros, que pretende resolver por la vía del asesinato masivo y, en segundo lugar, porque la burguesía es consciente de la inviabilidad de su sistema y la imposibilidad de que la clase obrera pueda vivir bajo sus condiciones de explotación, viendo en la guerra, también, una forma de aniquilar a gran parte de la clase obrera a la que ve como fuerza revolucionaria empujada a arrebatarle el poder para poder subsistir. En consecuencia, el fascismo que, también, es la guerra imperialista, es la única salida que tienen los grandes capitales para sostener el poder y, con él, sus privilegios y fortunas. La burguesía no tiene más salida que asesinar a millones de obreros y, la clase obrera, no tiene más salida para poder vivir que aniquilar al capitalismo y construir, revolucionariamente, el socialismo.

En el Estado español, como consecuencia del desahucio de una anciana de 87 años, Maricarmen, hubo movilizaciones populares que desencadenaron la organización de acampadas en defensa del derecho a la vivienda como formulación de estabilizar la protesta, a principios de octubre. Este movimiento ha sido instrumentalizado por el “gobierno de progreso” y, fundamentalmente, por el PSOE, que no han hecho absolutamente nada por solventar este problema en los últimos 8 años que han gobernado. Problema, por otro lado, que es irresoluble en el marco del capitalismo y su parlamentarismo burgués, en tanto que la vivienda no es un derecho en el capitalismo sino una mercancía con la que los capitalistas, que concentran la propiedad de esta, hacen negocio fundamentado en la dislocación del precio de la vivienda con respecto de su valor. Por otro lado, el modelo económico está fundamentado en el sector turístico, unido a la acumulación y concentración en unas pocas manos de la propiedad de las viviendas que se convierten en un medio de producción como unidades turísticas, obteniendo la minoría poseedora un mayor beneficio económico, negando el derecho a la vivienda de multitud de obreros que son expulsados de las grandes ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla, Zaragoza o Valencia.

Mercadeo oportunista y circo electoral.

 

Con estas movilizaciones y acampadas, el gobierno de socialfascistas y oportunistas vio la posibilidad de salir a flote aprovechando estas propuestas ante un problema del que ellos también son responsables, en primer lugar tratando de encauzar la protesta al terreno parlamentario y desactivarla mediante la implementación de dos decretos – que no solventan el problema – y su posterior aprobación en el parlamento. Acción que sirvió para retratar la esencia reaccionaria del PP, VOX y Junts, desencadenando la convocatoria de elecciones generales el próximo 29 de noviembre, atendiendo a los intereses electorales, fundamentalmente, del PSOE.

Con el procedimiento de elecciones generales ya lanzado, se contempla el resultado de la “nueva política”: una contienda entre fascistas y socialfascistas en alianza con los oportunistas; con los nacionalistas de derechas vascos y catalanes que se posicionarán con quiénes más prebendas les otorguen.

Trece años después, se constata que teníamos razón en lo que denunciábamos sobre la “nueva política” encarnada por PODEMOS y C’s, consistente en sustentar el régimen político emanado de la reforma del franquismo y desmovilizar a la clase obrera entre los años 2011-2013, encauzando la protesta en las calles hacia la vía parlamentaria.

El “tomar el cielo por asalto” del traidor Pablo Iglesias era pactar con el PSOE, engañar al proletariado y convertirse en muleta del bipartidismo y, por tanto, fortalecerlo.

Nuevamente le dicen al proletariado que están ante unas elecciones determinantes, decisivas, donde salga el que salga los trabajadores viviremos peor pues todos lo que se presentan están para defender los intereses del Capital.

La burguesía salvó la crisis de la pata socialfascista del PSOE con la creación de PODEMOS. Y a la pata fascista del PP, debilitada por la corrupción, le creó dos fracciones C’s y VOX al objeto de retenerle su fuerza electoral por la vía del fraccionamiento para, posteriormente, integrarlas y gobernar como lo que son: un único partido fascista, ya que es la pata más derechista la que fija la posición política de este bloque.

Hoy los dos bloques – socialfascista y fascista – se perciben con nitidez contemplando sus alianzas. Para el Senado socialfascistas y oportunistas van juntos, al igual que los fascistas de la marca azul (PP) y de la marca verde (Vox).

Por otro lado, la “izquierda” del capital, los oportunistas, han quedado retratados como lo que son: burgueses vividores que buscan lucrarse engañando a la clase obrera. Los burgueses de PODEMOS, Sumar, IU/PCE, Más Madrid, Comuns, ERC, etcétera, van divididos no por diferencias políticas – todos ellos aspiran a ser muletas del PSOE y defender el sistema capitalista – sino por el reparto de puestos y de liberaciones.

Lejos del teatrillo realizado por estos oportunistas, tan capitalistas como los fascistas y, por tanto, tan enemigos del proletariado; lo que tenemos que fijarnos es donde están.

El Frente Amplio (Sumar, IU/PCE, Más Madrid, Comuns, …) claramente, está con el PSOE y va de la mano de éste. Por otro lado está PODEMOS, que en enero de 2014 decía que había que derogar el artículo 135 de la Constitución Española y no pagar la deuda, que decía que había que nacionalizar la banca privada y los sectores estratégicos de la economía, que había que salir de la OTAN; todo ello quedó en hacer un gobierno con el PSOE, sostener la ley mordaza y la reforma laboral de Rajoy, en definitiva, sostener al capitalismo – y con él los desahucios – y aplaudir a los fascistas ucranianos, armarlos  y cumplir con la OTAN.  Oportunistas que, por su naturaleza parásita y vividora, llegan a la situación en la que se encuentran hoy.

 

Huelga General del 11 de noviembre.

 

La movilización contra los desahucios en general, con la espoleta del caso de Maricarmen, también ha desbordado a los mayores parásitos y traidores a la clase obrera: CCOO y UGT.

Estos sindicatos, a rebufo de la movilización, se han visto obligados a convocar una jornada de huelga general; a todas luces insuficiente para solventar el problema de los desahucios.

CCOO y UGT son piezas angulares del sistema capitalista para la aplicación de la política económica de los capitalistas. Convenio a Convenio, garantizan que será la clase obrera quien sufrague la inflación y, consecuentemente, los salarios reales cada día sean más bajos. Así pues, gracias a CCOO y UGT la carestía de vida implica incremento de beneficios empresariales y pérdida de los salarios reales de la clase obrera, con el consecuente empobrecimiento del proletariado.

CCOO y UGT sirven a los intereses económicos del capital y a los intereses políticos de la burguesía, concretamente, a los intereses del PSOE. Que este apéndice del estado burgués, como son CCOO y UGT, se incardinen como convocantes de la huelga del 11 de noviembre tiene por objetivo tratar de controlar la movilización para evitar que se desborde y se extienda y, también, encauzarla a la vía electoral en favor de socialfascistas y oportunistas.

La huelga general del 11 de noviembre también retrata a los sindicatos amarillos, los cuales la rechazan.

La clase obrera no conseguirá resolver sus problemas dentro del sistema político capitalista, dentro del parlamentarismo, pues la función del régimen político es la de garantizar el sistema de explotación capitalista, es garantizar la transferencia de riqueza en favor de la burguesía, en realidad, es el causante de dichos males.

Hoy los profesores están movilizados en defensa de la educación pública, sin embargo, esta movilización se fragmenta por comunidades autónomas, al igual que se fragmenta por partes integrantes de la comunidad educativa.

También se suceden movilizaciones en defensa de la sanidad y del sistema de pensiones públicos. En defensa del acceso a la vivienda y contra los desahucios, contra el fascismo, etcétera. Sin embargo, todas estas movilizaciones se dan por separado, sectorizando las luchas que es lo mismo que erosionarlas y debilitarlas.

Todas estas luchas, al igual que la carestía de la vida y la precariedad laboral, tienen un único causante: el sistema capitalista y su estado. Todas estas luchas deben unirse en una única lucha de clases contra el capitalismo y contra su estado, por la consecución del socialismo. Y esa unidad de la lucha se tiene que organizar, para darle consistencia y persistencia, conformando un Frente Único del Pueblo que garantice la organización permanente de la clase y que vaya conformándose como el órgano de poder que dote a la clase obrera de capacidad organizativa para poder confrontarlo con el poder burgués y derrocarlo.

Al proletariado no nos vale el sistema capitalista, ni su estado, y debemos acabar con él y elevar nuestro propio sistema económico – el socialismo – y político – la dictadura del proletariado. Y forman parte del capitalismo y su régimen político tanto el fascismo como el socialfascismo, la socialdemocracia, el oportunismo y los sindicatos del régimen y los sindicatos amarillos; con todos ellos hay que acabar.

 

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN, FORTALECE LAS FILAS DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER OBRERO, POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 18 de octubre de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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