¡O ELLOS O NOSOTROS!

Uno de los voceros que los capitalistas sacan en sus medios de comunicación otorgándole un halo de experto económico, señalaba lo siguiente con referencia a lo que acontece con el conflicto existente con Deliveroo:

 

Abundando Rallo en lo de las pérdidas de la siguiente manera:

 

Rallo, al igual que los que defienden el capitalismo y atacan con ferocidad al marxismo, que no dudan en reiterar todo tipo de infundios y que no tienen otra salida que abrazar el embrutecimiento y la mentira para defender al capitalismo, no tiene más remedio – en su odio de clase visceral para con el proletariado – en reconocer una gran verdad: Que el capitalismo se fundamenta en el robo a los trabajadores reafirmando lo expuesto por Marx.

Rallo, que dice ser Doctor de Economía y profesor en la Universidad Francisco Marroquín de Madrid, en OMMA Business School de Madrid, en IE University Spain y en IE Business School, al que los monopolios pasean por todos sus medios de comunicación hablados y escritos, demuestra que para que esta podrida sociedad capitalista encumbre a un sujeto como un gurú de la economía no hace falta que el personaje tenga la más remota idea de economía, y su único mérito no es otro que ser el que emita con mayor voracidad y mordiente la basura ideológica de los monopolios.

Cualquiera habituado a leer un balance o una memoria económica, de esas que hacen y que manipulan a su antojo los empresarios para justificar – ante el Estado y la parte más atrasada en términos de conciencia de clase de la clase obrera – todo tipo de atropello contra los obreros, sabe que en la cuenta de pérdidas y ganancias hay un resultado de explotación – que es el resultado de la explotación de los obreros donde queda registrada la apropiación de la plusvalía generada por los trabajadores por parte del empresario – y un resultado financiero – que es el resultado de la especulación financiera que hace el empresario de la plusvalía robada al obrero –, con lo que una empresa puede dar pérdidas no porque “el empresario entregue más valor a los trabajadores del que éstos generan”. De hecho, bajo las relaciones de producción capitalistas el hecho que describe Rallo es inviable, pero reconocer esto significaría que Rallo debería señalar a los empresarios como cáncer de la sociedad, como clase social parásita a la que habría que abolir y, por consiguiente, iría en contra de su papel rastrero de limpiabotas del capital.

La burguesía no sólo vive a cuerpo de rey robando el valor que genera la clase obrera, sino que financia su Estado capitalista – que es el instrumento que tiene como clase para someter a la clase obrera e imponer la dictadura de la burguesía esencial para poder oprimir y exprimir a los trabajadores – gracias a una parte del valor robado a los trabajadores, así como al segundo robo, por la vía de los impuestos a los obreros, los cuales son los que financian la práctica totalidad del coste de sus verdugos, el Estado burgués.

Pero es que capitalismo, robo y estafa son términos análogos, son la misma cosa. El capitalismo en un sistema caduco, un sistema que está muerto y que sólo se sostiene por la falta de empuje por parte de su antagonista, de su sepulturero, por falta de acción revolucionaria de la clase obrera para derribar el capitalismo, como consecuencia de la incapacidad de los partidos comunistas de tomar conciencia de la situación del momento histórico que vivimos y unirnos en base a una realidad objetiva, que no es otra que las condiciones expresadas por Marx para que desaparezca la formación socioeconómica capitalista, abriéndose paso una formación socioeconómica superior, la socialista, como paso previo a la comunista.

Los imperialistas, a pesar de tratar de poner todo tipo de bastón en la rueda de la historia al objeto ímprobo de frenarla, sabedores que ésta los empuja a su muerte y su desaparición, no pueden más que impulsar la automatización de la producción, empujados por la competencia entre las diferentes potencias imperialistas por ganar la hegemonía mundial. Con el desarrollo de la automatización, los imperialistas y su formación socioeconómica se echan palas de tierra encima y se sepultan, desarrollando las bases materiales de la nueva formación socioeconómica, del socialismo.

Los capitalistas han demostrado durante todas estas décadas de crisis del capitalismo que no tienen salida alguna porque su sistema económico ya está agotado. Por un lado, como hemos visto, los capitalistas están desarrollando la automatización de la producción, algo que ya no corresponde al capitalismo sino al socialismo, y por otro lado llevan décadas generando dinero ficticio desde los diferentes Bancos Centrales, de tal modo que el dinero ya no está en correspondencia con la producción de riqueza y, por tanto, el dinero hoy adolece de valor. Es por ello que economistas cobardes como Niño Becerra señalan que la economía se sustenta por “las anfetas” introducidas por los Bancos Centrales – dinero ficticio –, lanzándose cual pitoniso o Mago Félix de turno a augurar que el capitalismo caerá entre el 2050 y el 2070, y decimos cobarde no porque señale algo que está cantado, sino porque omite que la salida que tiene la humanidad es el socialismo; oculta la salida.

La ingente cantidad de dinero ficticio generada por los imperialistas en lo que ha sido la mayor estafa producida en la historia de la humanidad, ya muestra a la inflación como el elemento central, como el detonante de la crisis financiera en ciernes, una crisis permanente agudizada enormemente por dichas medidas económicas.

Los grandes capitalistas, los dueños de los monopolios, son plenamente conscientes de esta realidad. En la batalla ideológica ya tienen a sus esbirros, como Niño Becerra, que inoculan en la sociedad mensajes como que “tener un puesto de trabajo será un privilegio” o que “vamos a tener que especializarnos en administrar recursos escasos” cuando, si algo proporciona esa automatización es una multiplicación brutal de los recursos, de los bienes materiales para la humanidad que, bajo el socialismo, no solo erradicará el hambre, la sed, sino que podrá satisfacer todas las necesidades básicas de la humanidad, así como acrecentar la esperanza de vida en el mundo. En el plano económico, los imperialistas a través de sus estructuras de gobierno – Club Bilderberg, Foro de Davos, FMI, OCDE, … – y las sucursales de éstos, que es el papel que juegan los diferentes Estados-nación capitalistas desde donde se aplican las medidas adoptadas en las agrupaciones imperialistas, no tienen dudas en que deben controlar todo el dinero existente, de tal manera que puedan disponer de todo el dinero empezando por los ahorros de la clase obrera.

Y es en este contexto donde hay que encuadrar lo que acontece en el Estado español, donde el gobierno “más progresista”, como se autodenomina el gobierno de PSOE-PODEMOS-IU/PCE, actuando como un auténtico gobierno títere y limpiabotas de los monopolios, no duda en, aprovechando la pandemia, establecer una Ley de Seguridad Nacional donde no sólo podrán movilizar a cualquier ciudadano, sino que también podrán intervenir y requisar sus bienes, estableciendo otro tipo de medidas conducentes a  que todo el dinero esté en manos y bajo control de los monopolios a través de sus bancos, como por ejemplo, y siguiendo las directrices de la UE, limitando las operaciones en efectivo, estableciendo el límite en 1.000 euros, en lugar de los 2.500 euros existente hasta entonces. Asimismo el Gobierno ha establecido nuevas herramientas de control en la liquidación del IVA al objeto de controlar el dinero efectivo de los autónomos y pequeños empresarios. En definitiva, buscan reducir al máximo las operaciones en efectivo al objeto de controlar todo el dinero en manos de los obreros y de la pequeña burguesía, y así no solo poder incrementar la recaudación impositiva sino, fundamentalmente, disponer del control necesario para poder apropiarse de ese dinero – en forma de “corralito” bancario ya sea total o parcial – de la manera más eficaz posible, sabedores del cuadro actual de la economía mundial que se reduce a una palabra: Bancarrota.

Los capitalistas son conscientes de la inviabilidad de su sistema económico y no dudan en establecer todo tipo de medida para salvaguardar sus intereses espurios y criminales, y todo lo han apostado al robo y a la represión, a la reacción más descarnada. El momento está definido por la siguiente disyuntiva, ¡o ellos o nosotros! O el desarrollo tecnológico y científico, la automatización de la producción, se pone en manos de la clase obrera, de la humanidad y sirve para liberar al ser humano del trabajo asalariado, poniendo el resultado de la producción en manos de la clase obrera, generando progreso social y desarrollo humano, o sigue en manos de los monopolios, de los capitalistas, redundando en acrecentar la desigualdad social, la pobreza y la muerte. La tecnificación y la automatización no son perniciosos para la humanidad sino todo lo contrario, sepultan completamente al capitalismo y establecen las bases materiales necesarias para el desarrollo del socialismo y la conquista del comunismo, conducen a la humanidad de la prehistoria del hombre a que éste la escriba de manera consciente libre de explotación humana. La Revolución ya está rodando, o los partidos comunistas comprendemos esta realidad que vivimos y actuamos en consecuencia a lo que realmente somos y las obligaciones que tenemos para con el proletariado, o seremos barridos por una humanidad que, más temprano que tarde, tendrá que armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, hecho que sólo puede hacerse de manera revolucionaria por la construcción del socialismo y la sepultación definitiva del capitalismo.

 

¡POR LA SOCIALIZACIÓN DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, DE LA AUTOMATIZACIÓN!

¡O ELLOS O NOSOTROS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 5 de agosto de 2021

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

Comments ( 2 )

  1. Redstar
    says:

    En relación con lo que decís en el párrafo 4º sobre la situación del sistema, me gustaría comentar que, si no lo remediamos, el capitalismo ya tiene su tabla de salvación; la pandemia, las vacunas, el certificado covid, el neo-ecologismo greta-thunbergiano y, en definitiva, la «maravillosa» agenda 2030-2050 (patrocinada por el BBVA).

    Bienvenidos al neo-feudalismo.

  2. Hay que destacar del imbécil útil de Rallo que llama colaboración entre países al comercio internacional. Que obvie la desigualdad en las relaciones del comercio entre países, nos da una pista de que no lo obvia (no puede ser tan inútil), sino que hace el juego a la mano del capital, del cual come sus migas de estómago agradecido.

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