Aliança Catalana no es la última esperanza del independentismo, sino el último clavo en la tumba del Procés [ESP/CAT]

La bancarrota del imperialismo ha forzado una estrategia de los monopolios que consiste en extender organizaciones y partidos fascistas allá donde lleguen sus tentáculos. Dichas organizaciones se caracterizan, sobre todo, por un discurso antiinmigración, ultranacionalista y de apoyo abierto a Estados Unidos e Israel. Dentro del Estado español, dicho movimiento está ahora representado en gran medida (aunque no plenamente) por VOX. Sin embargo, en Catalunya, gran parte de la batuta ha pasado a Aliança Catalana (AC).

En las últimas encuestas del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) para El Periódico y del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), vemos cómo AC se sitúa como tercera o segunda fuerza política en Catalunya, desplazando a Junts como máximo representante de la derecha. Aunque cabe ser prudente a la hora de interpretar dichos datos, ya que los partidos burgueses suelen utilizar las encuestas de forma estratégica para movilizar el voto que les interese y, a menudo, para criminalizar a todos aquellos que no creemos en su estafa electoral. Por ejemplo, se suele alegar que la culpa de la subida de la extrema derecha es de las personas que no acuden a las urnas como si un fascista se fuera a frenar por unas elecciones que le son contrarias (la historia nos demuestra que nunca es así) o como si las alternativas oportunistas que ofrece el sistema por la izquierda, no fueran igual de reaccionarias.

Según el Sondeo de Opinión de Catalunya 2024 de L’Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), el 63,6 % de los votantes de AC se declaraba contrario a la independencia de Catalunya y, según el CEO, se estima que un 23% de quienes votaron a VOX en las catalanas de 2024 ahora votarían a AC en unas nuevas elecciones a la Generalitat. Es decir, la mayoría de los votantes de AC parecen más atraídos por sus propuestas xenófobas y racistas y no por la defensa de los derechos lingüísticos o por el derecho a la separación política de Catalunya del Estado español.

Siguiendo con los datos del CEO, el Procés no solo movilizó al independentismo que existía hasta la fecha, sino que amplió significativamente su base social, ya que, en pocos años, la independencia pasó de ser la opción territorial preferida por aproximadamente una cuarta parte de los catalanes a rozar la mitad (lo cual no significa que la otra mitad fueran antiindependentistas en su totalidad), un crecimiento neto equivalente a alrededor de 1,4 millones de personas. Esta expansión, acompañada de movilizaciones con millones de asistentes sostenidas durante años, convirtió al independentismo en un movimiento con una capacidad de aglutinación social sin precedentes en la Catalunya reciente, al cual se sumó incluso un 24% de población migrante y casi un 30% de la población con dos progenitores migrantes.

Además, en 2023 (aún con un Govern de ERC), AC representó apenas el 0,02 % del tiempo de palabra política en los informativos de TV3, según datos del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), y, durante la campaña de las elecciones catalanas de 2024, le concedió 40 segundos de tiempo de palabra (el 0,9% del dedicado a las candidaturas). Dicho de otra forma, la televisión pública catalana no quiso darle pábulo a AC.

En cambio, por otro lado, la presidenta de AC, Sílvia Orriols, fue adquiriendo una notable exposición en medios privados y, posteriormente, en medios de ámbito español. El diari ARA ha documentado su paso por cabeceras y espacios como El Mundo, OK Diario, Crónica Global o La Sexta, en definitiva, grupos privados que también le dieron exposición a VOX en clara sintonía con los intereses de los monopolios que, al expandir su estrategia fascista, han matado sin miramientos aquello que le dio éxito al Procés y que lo hizo tan atractivo para mucha gente, como su carácter democrático, su fuerza rupturista tras la crisis de 2007 o su apertura a toda persona que quisiera formar parte, características totalmente incompatibles con AC.

Cabe recordar que gran parte del descontento que recogió el Procés ha pasado a AC también por culpa de los mismos partidos independentistas que han acabado pactando con el Estado por miedo a perder sus privilegios como representantes políticos de la burguesía, pues ellos mismos procuraron manejar el Procés para que fuera en consonancia con sus intereses y cuando vieron masas de gente movilizadas y decididas a luchar, se acobardaron ante la posibilidad de no poder controlarlas. Con el terreno tan bien abonado tras la traición de los partidos independentistas, es fácil para AC erigirse como la nueva promesa protectora de los derechos lingüísticos y culturales de Catalunya, a través de la palabrería y la demagogia barata típicas de los fascistas.

El Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) hace un llamamiento a la clase obrera catalana para que no se deje engañar por las trampas de los monopolios y su Estado para dividirnos, fragmentarnos y acabar con nuestras vidas a través de sus políticas criminales, lleven la careta que lleven.

Es necesario señalar a AC, allí donde esté, como enemigo de los intereses de la clase obrera catalana, incapaces de otorgar a Catalunya la soberanía que merece como nación, porque el fascismo es disgregador, discriminatorio y antipopular. Frente a él, han sido las clases populares, con su capacidad para unir y aglutinar, las que siempre han conseguido la fuerza suficiente para poner al Estado español contra las cuerdas y sacar su verdadera cara. Tampoco cabe esperar nada de la burguesía que se pinta la cara de demócrata, pues siempre van a anteponer sus intereses a cualquier tipo de soberanía como ya demostraron vendiendo el Procés para salvarse ellos.

Así mismo, también hacemos un llamamiento a la clase obrera catalana a que se organice junto a la clase obrera del resto del Estado en pie de igualdad, pues ambas están destinadas a romper y a acabar con éste, así como la lucha por la unidad de toda la clase obrera mundial.

Este 10 de septiembre, todo el mundo al Fossar de les Moreres a las 18:00 para plantar cara a AC y recordarles que Catalunya solo puede ser antifascista. Y al día siguiente, este 11 de septiembre, volvemos a las calles para decirle al Estado español que Catalunya sigue viva y que no renuncia a sus derechos.

 

Visca Catalunya lliure!

Fora feixistes!

Visca la lluita internacionalista!

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

 

 

Aliança Catalana no és l’última esperança de l’independentisme, sinó l’últim clau a la tomba del Procés

 

La fallida de l’imperialisme ha forçat una estratègia dels monopolis que consisteix a estendre organitzacions i partits feixistes allà on arribin els seus tentacles. Aquestes organitzacions es caracteritzen, sobretot, per un discurs antiimmigració, ultranacionalista i de suport obert als Estats Units i a Israel. Dins de l’Estat espanyol, aquest moviment està ara representat en gran mesura (encara que no plenament) per VOX. Tanmateix, a Catalunya, bona part de la batuta ha passat a Aliança Catalana (AC).

A les darreres enquestes del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP) per a El Periódico i del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), veiem com AC se situa com a tercera o segona força política a Catalunya, desplaçant Junts com a màxim representant de la dreta. Tot i que cal ser prudents a l’hora d’interpretar aquestes dades, ja que els partits burgesos solen utilitzar les enquestes de manera estratègica per mobilitzar el vot que els interessa i, sovint, per criminalitzar tots aquells que no creiem en la seva estafa electoral. Per exemple, se sol al·legar que la culpa de l’ascens de l’extrema dreta és de les persones que no van a les urnes, com si un feixista s’hagués d’aturar per unes eleccions que li són contràries (la història ens demostra que mai no és així), o com si les alternatives oportunistes que ofereix el sistema per l’esquerra no fossin igual de reaccionàries.

Segons el Sondeig d’Opinió de Catalunya 2024 de l’Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), el 63,6% dels votants d’AC es declarava contrari a la independència de Catalunya i, segons el CEO, s’estima que un 23% dels qui van votar VOX a les eleccions catalanes de 2024 ara votarien AC en unes noves eleccions a la Generalitat. És a dir, la majoria dels votants d’AC semblen més atrets per les seves propostes xenòfobes i racistes que no pas per la defensa dels drets lingüístics o pel dret a la separació política de Catalunya de l’Estat espanyol.

Continuant amb les dades del CEO, el Procés no només va mobilitzar l’independentisme que existia fins aleshores, sinó que en va ampliar significativament la base social, ja que, en pocs anys, la independència va passar de ser l’opció territorial preferida per aproximadament una quarta part dels catalans a gairebé la meitat (cosa que no significa que l’altra meitat fos antiindependentista del tot), un creixement net equivalent a prop d’1,4 milions de persones. Aquesta expansió, acompanyada de mobilitzacions amb milions d’assistents mantingudes durant anys, va convertir l’independentisme en un moviment amb una capacitat d’aglutinació social sense precedents a la Catalunya recent, al qual es va sumar fins i tot un 24% de la població migrant i gairebé un 30% de la població amb dos progenitors migrants.

A més, el 2023 (encara amb un Govern d’ERC), AC va representar amb prou feines el 0,02% del temps de paraula política als informatius de TV3, segons dades del Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), i, durant la campanya de les eleccions catalanes de 2024, se li van concedir 40 segons de temps de paraula (el 0,9% del dedicat a les candidatures). Dit d’una altra manera, la televisió pública catalana no va voler donar corda a AC.

En canvi, la presidenta d’AC, Sílvia Orriols, va anar adquirint una notable exposició en mitjans privats i, posteriorment, en mitjans d’àmbit espanyol. El diari ARA ha documentat el seu pas per capçaleres i espais com El Mundo, OK Diario, Crónica Global o La Sexta, en definitiva, grups privats que també van donar visibilitat a VOX, en clara sintonia amb els interessos dels monopolis que, en expandir la seva estratègia feixista, han matat sense miraments allò que va donar èxit al Procés i que el va fer tan atractiu per a molta gent, com ara el seu caràcter democràtic, la seva força rupturista arran de la crisi de 2007 o la seva obertura a qualsevol persona que en volgués formar part, característiques totalment incompatibles amb AC.

Cal recordar que bona part del descontent que va recollir el Procés ha passat a AC també per culpa dels mateixos partits independentistes, que han acabat pactant amb l’Estat per por de perdre els seus privilegis com a representants polítics de la burgesia, ja que ells mateixos van procurar conduir el Procés d’acord amb els seus interessos i, quan van veure masses de persones mobilitzades i decidides a lluitar, es van acovardir davant la possibilitat de no poder controlar-les. Amb el camp tan ben adobat després de la traïció dels partits independentistes, és fàcil per a AC erigir-se en la nova promesa protectora dels drets lingüístics i culturals de Catalunya, mitjançant la xerrameca i la demagògia barata típiques dels feixistes.

El Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.) fa una crida a la classe obrera catalana perquè no es deixi enganyar pels paranys dels monopolis i del seu Estat per dividir-nos, fragmentar-nos i posar fi a les nostres vides mitjançant les seves polítiques criminals, portin la màscara que portin.

Cal assenyalar AC, allà on sigui, com a enemiga dels interessos de la classe obrera catalana, incapaç d’atorgar a Catalunya la sobirania que mereix com a nació, perquè el feixisme és disgregador, discriminatori i antipopular. Davant seu, han estat les classes populars, amb la seva capacitat d’unir i aglutinar, les que sempre han aconseguit prou força per posar l’Estat espanyol contra les cordes i fer-ne aflorar la seva veritable cara. Tampoc cal esperar res de la burgesia que es pinta la cara de demòcrata, ja que sempre anteposarà els seus interessos a qualsevol mena de sobirania, com ja va demostrar venent el Procés per salvar-se ella mateixa.

Així mateix, també fem una crida a la classe obrera catalana perquè s’organitzi juntament amb la classe obrera de la resta de l’Estat en peu d’igualtat, ja que totes dues estan destinades a trencar amb aquest Estat i eliminar-lo, com també a lluitar per la unitat de tota la classe obrera mundial.

Aquest 10 de setembre, tothom al Fossar de les Moreres a les 18:00 per plantar cara a AC i recordar-los que Catalunya només pot ser antifeixista. I l’endemà, aquest 11 de setembre, tornem als carrers per dir a l’Estat espanyol que Catalunya continua viva i que no renuncia als seus drets.

 

Visca Catalunya lliure!

Fora feixistes!

Visca la lluita internacionalista!

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

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