El adelanto electoral para el PCOE

El debate en torno al adelanto electoral debe plantearse como una cuestión que va más allá de la alternativa entre las fuerzas que se presentan como «derecha» y aquellas que se autodefinen como «izquierda». Reducir el proceso electoral a un enfrentamiento entre ambos bloques puede contribuir a situar en segundo plano la cuestión fundamental, que no es otra que la relación entre el sistema político y las estructuras económicas, políticas y sociales sobre las que se sostiene. Independientemente de las diferencias existentes entre las distintas opciones electorales, el marco de la democracia parlamentaria en el Estado español no deja de ser el fascismo, pues sigue sirviendo a los intereses del imperialismo cuya máxima aspiración en la actualidad es la dictadura abierta de una clase sobre otra. Por eso, los comunistas afirmamos que las alternancias en el gobierno no equivalen a una transformación de esas relaciones de explotación para la clase obrera.

Además, un sistema político, económico y judicial, que se fue a dormir franquista y se despertó demócrata, nos lleva también a examinar críticamente la propia historia del sistema político del Estado español que llega hasta nuestros días. Un ejemplo es la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, denominada con el eufemismo de Ley de Partidos Políticos, unido a los distintos procesos de ilegalización de organizaciones políticas, constituyen ejemplos relevantes para los comunistas, del control de los límites jurídicos y políticos de la democracia burguesa española cuando alguien viene a poner en peligro sus privilegios de clase. Ya no se trata de qué organizaciones pueden concurrir electoralmente, sino de qué posiciones y proyectos políticos han sido excluidos o perseguidos, centenares de presos políticos avalan lo que decimos, y bajo qué argumentos jurídicos para que su sistema clasista no sea puesto en riesgo.

Por otro lado, el PSOE, que se presenta como el adalid de las izquierdas, unido a la muletilla de toda la canalla revisionista, arrastra denuncias históricas sobre prácticas de guerra sucia, en concreto con el GAL, lo que demuestra que se han pasado por el arco del triunfo los límites del Estado de derecho, usando todos los mecanismos de poder existentes de su cacareada democracia y que, llegado el caso, volverían a hacerlo.

Llegados a este punto, la cuestión central sería entonces cómo interpretar las elecciones sin convertirlas en el único horizonte de la actividad política. El campo electoral puede ser entendido como uno de los espacios en los que se expresa el conflicto social, pero nunca será el lugar donde dicho conflicto encuentra su resolución por una cuestión de intereses de clase. En este escenario hostil, la labor del PCOE se centra en la tarea de expandir la conciencia de clase en el centro de su actividad política. La cuestión es explicar a los obreros las relaciones existentes entre poder político, propiedad privada, trabajo y capital, y, mediante eso, insuflar una conciencia de clase que no quede subordinada exclusivamente a las alternativas electorales de cada convocatoria y, a través de este trabajo, subordinarnos a un objetivo político más amplio, que no es otro que la organización y la conciencia de la clase obrera en sus propios espacios de vida y de trabajo. Los centros de trabajo, los conflictos laborales y los distintos ámbitos de organización social, aparecen así como espacios fundamentales para estudiar y desarrollar la acción colectiva de nuestra clase y no las elecciones de la democracia burguesa con toda su maquinaria de represión organizada judicial, ejecutiva y legislativa.

Nuestro trabajo político no es simplemente elegir entre las distintas opciones que compiten por la gestión del Estado español, más concretamente por la alternancia de la posesión de la llave de la caja, sino hacer entender a nuestra clase social que su dictadura de clase, la del capital sobre el trabajo vivo, con sus relaciones económicas y sociales de explotación y apropiación privada, permanece estructuralmente inalterada tras cada alternancia y explicarle qué condiciones son necesarias para modificar las relaciones de explotación que sostiene al capitalismo. El PCOE se mueve como pez en el agua en ese terreno y con nuestras dificultades, falta de medios y frente a todo tipo de aparatos represivos, no cesará en su tarea de trabajar por la revolución social, puesto que el capitalismo ya ha logrado todos sus objetivos, que no son otros que la revolución de los medios de producción. Al llevarlo a su último estadio, como en el caso de la IA, el modelo productivo ya se ha convertido en freno insalvable para el desarrollo de las nuevas relaciones de producción que crecen más rápido de lo que su sistema criminal puede soportar.

 

¡Por la emancipación del trabajo!

¡Por la organización comunista!

¡Milita en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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