Imperialismo, religión y fascistas españoles. ¡Rompamos los grilletes de la opresión!
La lucha de clases se da en todos los ámbitos de la vida, esto es, en el ámbito económico, político e ideológico, preponderando este último en el momento histórico actual de capitalismo agonizante y putrefacto.
Los capitalistas siempre han llevado, y siguen llevando, a rajatabla la lucha de clases y, fundamentalmente, la lucha ideológica contra el proletariado, que es la lucha ideológica contra el marxismo-leninismo. Ello se constata en el anticomunismo profesado, de manera permanente, por todos los medios de manipulación de masas del capital – desde los medios de comunicación de masas hasta los sistemas educativos que imponen al proletariado para que asuma como natural la barbarie capitalista – así como por la pertinaz acción represiva contra nuestra clase social, tanto en el aspecto físico como en el espiritual.
El pasado 4 de julio, el fascista de Trump hacía una disertación anticomunista equiparando al comunismo con un cáncer que hay que extirpar, refiriéndose a la situación interna que están viviendo los EEUU. El pedófilo de la Isla de Epstein que preside el Estado norteamericano, genocida, es sabedor que el comunismo es su negación y, por ello, trata de atemorizar al proletariado con respecto del comunismo que jamás ha regido, por ejemplo, en los EEUU y, para ello, enarbola la bandera del anticomunismo, esto es, la batalla ideológica para que el proletariado repudie su ideología emancipadora y asuma la ideología burguesa que le niega la vida, que le convierte en un objeto, en algo todavía más insignificante que la propia cosa, con menos valor que la propia mercancía.
En esta lucha ideológica la burguesía no escatima en propagar el idealismo entre el proletariado, que es sinónimo de combatir al marxismo-leninismo en tanto el idealismo es la negación de la filosofía materialista.
La burguesía, para someter al proletariado, necesita todo un andamiaje de opresión, del monopolio de la violencia – tanto física como mental – que garantice la pervivencia de la propiedad privada sobre los medios de producción, la persistencia de la base económica capitalista. La base económica capitalista eleva una superestructura burguesa con la que la clase hegemónica trata de perpetuar su dominación. Tanto las leyes, la moral como la religión forman parte de la superestructura burguesa y atienden a los intereses de la clase dominante, en este caso de la burguesía.
La burguesía, acatando de hecho la certeza de la filosofía marxista, comprende a la perfección que debe actuar sobre la percepción de la realidad objetiva, sabedora de lo exacto de la teoría del reflejo, de que lo único cierto, la única verdad, es la realidad objetiva. Y que, actuando con todo su arsenal propagandístico e ideológico sobre la clase obrera, la burguesía le creará al proletariado la interpretación de dicha realidad objetiva, la cual desvirtúa, al objeto de que el proletariado interprete el reflejo de la realidad objetiva no en base a la realidad, a sus intereses como clase, sino en base a los intereses de la clase dominante, de la burguesía, alienando de hecho a la masa proletaria.
Curiosamente, la misma burguesía ascendente que desarrolló durante décadas el materialismo en su lucha contra el Antiguo Régimen para imponer el capitalismo y acabar con el feudalismo y el poder fundamentado en la religión, véase el materialismo inglés, siglos XVI y XVII, el materialismo francés, siglos XVII y XVIII o el materialismo alemán en los siglos XIX y XX; ahora en su fase putrefacta, en su fase terminal, reaviva la religión en el siglo XXI para sostener el capitalismo monopolista y seguir sometiendo al proletariado alienado como consecuencia de una base económica criminal que lo despoja como ser humano de su esencia creadora y consciente y lo convierte en objeto.
El pasado día 3 de mayo, en Madrid, más de 40.000 personas se reunieron en el estadio Metropolitano en un acto de la iglesia evangélica, donde uno de los pastores fue el exfutbolista Dani Alves, en un encuentro internacional del evangelismo. El día 15 de mayo, en el Palacio de Vistalegre de Madrid también se congregaron centenares de predicadores evangelistas cuyo mensaje sintonizaba, como no podía ser de otra manera, con la extrema derecha, arremetiendo contra el aborto, contra todo tipo de matrimonio que no sea el de un hombre con una mujer y, cómo no, fue una orgía del idealismo, del pensamiento conservador y de extrema derecha.
En el estado español “la fe evangélica” se multiplica, a la par que los púlpitos e iglesias, que han quintuplicado su número en los últimos 20 años, fundamentalmente en Cataluña y en Madrid, donde según un artículo de El Periódico de Juan Fernández, del pasado 2 de junio, “la fe evangélica, que hoy cuenta con 4.770 centros de oración en nuestro país, cinco veces más que hace 20 años”, fruto no del azar, ni de otro poder divino más que del dinero, que se multiplica a mayor velocidad que la multiplicación de los panes y de los peces y que hace milagros como el de empapelar las marquesinas de las paradas de los autobuses y los autobuses de Madrid y de Barcelona, la celebración de eventos multitudinarios, conciertos, festivales, trabajo profesional en las redes sociales, etcétera y que lleva a este credo a abrir una iglesia cada cuatro días en Madrid, según reconoce la prensa de extrema derecha en España, diario El Español, en un artículo de Gustavo Molina.
Curiosamente, los herederos de Franco, los que arremeten contra la inmigración – esto es, contra los proletarios de otros países, fundamentalmente africanos y asiáticos, que vienen al estado español -, y que señalan que el actual Gobierno con los procesos de regularización abiertos está preparando un pucherazo electoral, son bendecidos por predicadores latinoamericanos, véanse los dirigentes del PP Feijóo, Díaz Ayuso o Almeida, y que la prensa burguesa definía de la siguiente forma esta relación o estrategia, en 2023:

Los días 30 y 31 de mayo de 2026, en Madrid, se celebró el Festival de la Esperanza, que congregó a unas 20.000 personas, un festival financiado, fundamentalmente, por la Asociación Evangelista Billy Graham (AEBG).

El predicador protagonista del evento fue Franklin Graham, el hijo del predicador evangelista norteamericano Billy Graham que era un fervoroso anticomunista del Partido Demócrata, que describía al comunismo de la siguiente forma en un artículo de agosto de 1954 en el diario The American Mercury:
“La revolución comunista que nació en los corazones de Marx y Engels a mediados del siglo XIX no se rendirá ni retrocederá. Ninguna cantidad de palabras en las Naciones Unidas, ni conferencias de paz en el Lejano Oriente, cambiará la mentalidad del comunismo. Ha llegado para quedarse. Es una batalla a muerte: o muere el comunismo, o muere el cristianismo…
¿Se te ha ocurrido alguna vez que el Diablo es un líder religioso y que millones de personas lo veneran hoy en día?… El nombre de esta religión actual es Comunismo… El Diablo es su dios, Marx su profeta, Lenin su santo y Malenkov su sumo sacerdote. Negando su fe en todas las ideologías, excepto en su religión de la revolución, estos hombres de inspiración diabólica buscan, de diversas maneras y con múltiples artimañas, convertir un mundo pacífico a su doctrina de muerte y destrucción.
(…)
¿Cuál es el credo sutil del comunismo? ¿Qué tipo de ideología ha capturado la lealtad de incontables millones de personas en todo el mundo? El Dr. Roy Laurin, escritor cristiano, ha sugerido la siguiente valoración:
Políticamente, un comunista es aquel que cree que el Estado es supremo y que el individuo existe únicamente para el bienestar del Estado, destruyendo así la dignidad que Dios le ha otorgado al individuo.
En el plano económico, un comunista cree en la sustitución de la propiedad privada de la tierra y el capital por la propiedad común y en la sustitución de la gestión privada por la gestión colectiva.
Socialmente, un comunista no cree en el matrimonio como una institución divina, sino únicamente como un arreglo biológico adecuado para la reproducción de herederos del Estado comunista.
A nivel internacional, un comunista es un revolucionario que está detrás de gran parte de la inestabilidad que se vive hoy en el mundo, ya sea en Corea, Alemania Oriental o Marruecos.
Éticamente, un comunista es un creyente y devoto de la «gran mentira».
Teológicamente, un comunista es un ateo, un profanador de iglesias, un asesino de cristianos…
Se libra una guerra de ideologías en todo el mundo, una guerra entre lo secular y lo espiritual. Las batallas en los campos de batalla son solo manifestaciones materiales de la batalla mayor que se libra en los corazones de los hombres en toda la tierra. ¿Prevalecerá la verdad o la mentira? ¿Nos guiará la filosofía materialista o el poder espiritual? ¿Seremos guiados por Jehová Dios o engañados por Satanás? Las líneas de batalla están claramente trazadas…”
Si fascista era el padre, no menos reaccionario es el hijo, el predicador que acudió al festival madrileño, Franklin Graham; el predicador de cabecera del genocida Donald Trump, defensor a ultranza del sionismo y del genocidio en Gaza perpetrado por el carnicero Netanyahu, que considera que “Trump ha sido elegido por Dios para salvar a los judíos de los persas, de los iraníes”, señalándole públicamente a Trump que “hoy los iraníes – el régimen malvado de este gobierno – quieren matar a todos los judíos y destruirlos con fuego atómico. Pero Tú has suscitado al presidente Trump. Lo has suscitado para un momento como este. Y, Padre, oramos para que le concedas la victoria”, siendo, como se puede observar, un defensor de la agresión imperialista de EEUU contra Irán, un defensor a ultranza del fascista estado de Israel y, cómo no, uno de los esbirros de los grandes monopolios norteamericanos y sus intereses económicos.
“Evidentemente los evangélicos son el grupo cristiano que más cercanía tiene con el pueblo judío y por ello, también son los que más se identifican con las ideas sionistas (…) Como es sabido, la mayor población de evangélicos se encuentra en Estados Unidos (107 millones) lo que nos lleva a detenernos en este país donde hasta un 10% de los votantes -con independencia de su credo- se identifican como sionistas. Si entramos en los diferentes grupos religiosos, vemos que hasta el 35% de los cristianos (Haija, 2006: 75-76) se identifican como sionistas religiosos, lo que nos explica la importancia de este movimiento en la sociedad americana general y en la política estadounidense en particular”. Alberto Priego Moreno. El sionismo cristiano y su relación con el Estado de Israel. Págs.217 – 218. Universidad Pontificia de Comillas (España).
“En 1969 Nelson Rockefeller, por entonces vicepresidente de Richard Nixon, realizó una gira por varios países de Latinoamérica. A su regreso elevó un informe en el que se mostró preocupado por la influencia que estaba obteniendo entre los más pobres del continente la denominada Teología de la Liberación, a la que no dudó en emparentar con el marxismo. (…) Ante esta realidad, Rockefeller recomendó el financiamiento estatal y reservado de pastores de corte pentecostal, fundamentalmente de origen norteamericano, para socavar la autoridad moral de la Iglesia Católica en América Latina.
(…)
Nuevamente, en 1975 se conoce un documento escrito para la campaña del presidente Ronald Reagan conocido como Santa Fe, donde se vuelve a resaltar el peligro que las nuevas tendencias de la Iglesia Latinoamericana representan para la política exterior de los Estados Unidos.
(…)
La ofensiva contra la denominada Iglesia del Tercer Mundo continúa. Los pastores evangelistas aparecen por todos lados, en unos pocos años superan a la Iglesia Católica en Guatemala, Uruguay, Brasil. Manejan millones. Estados Unidos los financia a través de programas como Plan Amanecer, AD 2.000, Latinoamérica 2.000 y otros.
(…)
Los escándalos alrededor de estos cultos y el gobierno de los Estados Unidos llegan a tal punto que en 1976 la CIA declara que no continuará reclutando misioneros y trabajará en un anteproyecto de modificación de sus estatutos para prohibir la utilización remunerada de pastores norteamericanos en tareas de inteligencia, aunque abriendo el paraguas al aclarar que se permitirían “contactos voluntarios de información”. Carlos Saglul. La CIA, los evangelios y las ametralladoras. Noviembre 2019.
Que hoy en Centroamérica y Sudamérica hayan proliferado los predicadores evangélicos, que las masas trabajadoras sean manipuladas por dichos colaboradores de la CIA, es la consecuencia de la política injerencista, golpista, criminal y anticomunista desarrollada por el imperialismo norteamericano durante décadas.
Tras los golpes de estado en América Latina siempre se hallan las manos del imperialismo norteamericano, de los monopolios estadounidenses para robar los recursos energéticos y naturales de su patio trasero, y la religión se convierte en un instrumento más de subversión, de lucha ideológica del fascismo norteamericano, siendo una pata más en la lucha ideológica contra el marxismo-leninismo.
Bloqueos económicos y comerciales, financiación de partidos políticos, de iglesias evangélicas, de medios de comunicación, dominio de instituciones supranacionales (OEA, FMI,…), compra de jueces e, incluso, de sistemas judiciales completos a través de los que hace lawfare contra aquellos dirigentes políticos que no les interesa a EEUU y, finalmente cuando es necesario, intervención militar y golpe de estado, esa es la praxis del imperialismo norteamericano en Latinoamérica y, también, en el mundo.
Los evangélicos chilenos apoyaron la dictadura militar del asesino Pinochet, como lo acredita la Declaración de apoyo al gobierno militar del 13 de diciembre de 1974, en lo que se denominó Portalazo. Los evangélicos bolivianos apoyaron el golpe de estado contra Evo Morales en 2019, apoyando a la fascista golpista Jeanine Añez. La Iglesia evangélica salvadoreña apoya sin fisuras al fascista Bukele, es el pilar fundamental de la extrema derecha brasileña de los Bolsonaro, y un apoyo sólido para la extrema derecha argentina como se demostró con Macri y, ahora, se demuestra con Milei, sionista confeso que va de la mano de la Fundación Billy Graham.
La progresiva política de injerencia y de agresión de EEUU en Latinoamérica, así como los sistemas políticos burgueses existentes en Latinoamérica, donde en la mayoría de los estados latinoamericanos las burguesías nacionales son esbirros de los monopolios norteamericanos en la explotación y saqueo de sus pueblos, permite que la basura ideológica del imperialismo norteamericano penetre fortaleciendo sus posiciones fascistas, siendo la religión no sólo un arma importante de alienación, de división de la clase explotada, de inoculación del individualismo sino, fundamentalmente, de expansión del pensamiento anticomunista y antiobrero. Ello se corrobora en los datos que aporta la prensa, véase lo que se señala en el artículo de 18 de enero de 2026 del Diario El Salto, cuyo autor es Alberto Mesas, donde señalaba lo siguiente:

Cómo decíamos, en Latinoamérica se visualiza perfectamente cómo actúa el imperialismo en el mundo y, en este caso, en lo que se denomina su patio trasero y el papel que juega la religión como parte de la superestructura capitalista al servicio de la burguesía y sus intereses de clase.
Pero también se evidencia la certeza del marxismo-leninismo y su filosofía materialista, “¿Qué demuestra la historia de las ideas sino que la producción intelectual se transforma con la producción material? Las ideas dominantes en cualquier época no han sido más que las ideas de la clase dominante. (…) Cuando se habla de ideas que revolucionan toda una sociedad, se expresa solamente el hecho de que en el seno de la vieja sociedad se han formado los elementos de una nueva, y la disolución de las antiguas condiciones de la vida. (…) En el ocaso del mundo antiguo las viejas religiones fueron vencidas por la religión cristiana. Cuando en el siglo XVIII, las ideas cristianas fueron vencidas por la ilustración, la sociedad feudal libraba una lucha a muerte contra la burguesía, entonces revolucionaria. Las ideas de libertad religiosa y de libertad de conciencia no hicieron más que reflejar el reinado de la libre concurrencia en el dominio del saber.”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág. 64. Ed. Progreso. Moscú, 1980.
La burguesía es hoy ultra reaccionaria, el desarrollo del capitalismo monopolista exacerba por completo las contradicciones de clase empujando a la burguesía al fascismo y, consecuentemente al proletariado a la revolución proletaria, más no hay otra forma de armonizar el ingente desarrollo de las fuerzas productivas, de la generación de riqueza, con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, concentrada dicha propiedad y, por tanto, tamaña riqueza en escasas manos.
Y en ese proceso de entroncamiento mundial del fascismo – como consecuencia de la inviabilidad del imperialismo, que objetivamente supone un freno al desarrollo de la humanidad y un peligro para la existencia del ser humano – de bancarrota del imperialismo que se acentúa en cada paso que da la automatización de la producción que significa una palada de tierra sobre el ataúd del imperialismo, la superestructura imperialista va mutando a la par que se producen los cambios en la base económica, la maximización de la concentración del capital, la automatización de la producción, del canibalismo que la burguesía hace consigo misma, enviando a cada vez más partes de la propia burguesía – la pequeña y mediana burguesía – a la ruina. Y, consecuentemente, tal y como se descompone la base se corrompe totalmente la superestructura y, entre esta, se halla la religión.
Sin duda alguna, la Iglesia Católica es contraria a los intereses de clase del proletariado como lo ha sido siempre a lo largo de su historia, y lo sigue siendo, constituyéndose como una parte de la superestructura capitalista al servicio de la burguesía y de su sistema económico. De hecho, los sumos pontífices, o jefes de Estado vaticano, siempre han mostrado su rechazo a la lucha de clases, al socialismo, y han trabajado por fraccionar al proletariado; manifestando su esencia anticomunista descollando en dicha labor Juan Pablo II, pero siendo igual de enemigos del marxismo sus antecesores León XIII o Pío XII. Y es lógico, la doctrina católica promueve la conciliación de clases, esto es la subordinación de los explotados a los explotadores, que choca frontalmente con el marxismo-leninismo, que es su negación pues se basa en la filosofía materialista, en la dialéctica materialista y, por tanto, en la lucha de contrarios (lucha de clases), siendo la negación del idealismo y, por ende, de toda religión que parte de la idea de Dios negando la materialidad del mundo, que no es más que la negación de la ciencia.
Pero a pesar de ello, al imperialismo en su carrera fascista la Iglesia Católica no le era suficiente, incluso en América Latina donde parte de dicha Iglesia latinoamericana desarrolló un movimiento político y social denominado Teología de la Liberación que perseguía la defensa de los intereses económicos de los campesinos y de los obreros, abogando por la superación del capitalismo mediante la socialización de los medios de producción, incluida las tierras para los campesinos. Siendo por ello, por lo que, como hemos visto, EEUU promovió la vertiente evangélica del cristianismo, o lo que es lo mismo, el fascismo travestido de cristianismo.
A lo largo de la historia, en las sucesivas formaciones socioeconómicas dadas desde la esclavista, la feudal y la capitalista, todas ellas comparten la médula espinal de la propiedad privada sobre los medios de producción y, por consiguiente, la elevación de una sociedad dividida en clases antagónicas; “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases (…) Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág. 55. Ed. Progreso. Moscú, 1980.
Por ello, puesto que esclavismo, feudalismo y capitalismo mantienen la misma médula espinal de la opresión, de la división social en clases antagónicas, es por lo que la religión ha pervivido en todas ellas, aunque a lo largo de la historia de la humanidad unas hayan desaparecido, otras aparecido y otras mutado, persiste porque forma parte de la superestructura de dichas formaciones socioeconómicas, persiste porque es un instrumento de dominación de clase. Y Marx expresa con nitidez bajo qué condiciones desaparecerá la religión: “(…) no tiene nada de asombroso que la conciencia social de todos los siglos, a despecho de toda variedad y de toda diversidad, se haya movido siempre dentro de ciertas formas comunes, dentro de unas formas – formas de conciencia -, que no desaparecerán completamente más que con la desaparición definitiva de los antagonismos de clase. (…) La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales; nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág 63. Ed. Progreso. Moscú, 1980; ergo únicamente con la revolución proletaria y el desarrollo del comunismo, con la destrucción de la base económica capitalista, se liquidará la superestructura capitalista por completo y con ella la religión como parte de dicha superestructura; una liquidación que no es inmediata sino progresiva conformando un proceso gradual que se produce a la par que se profundiza hacia el comunismo.
“La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas trabajadoras, su aparente impotencia total frente a las fuerzas ciegas del capitalismo, el cual causa cada día y cada hora a los trabajadores sufrimientos y martirios mil veces más horrorosos y bárbaros que cualquier acontecimiento extraordinario, como las guerras, los terremotos, etc. “El miedo creó a los dioses. El miedo a la fuerza ciega del capital -ciega porque no puede ser prevista por las masas del pueblo-, que amenaza a cada paso con acarrear y acarrea al proletario y al pequeño propietario el hundimiento, la ruina “inesperada”, “repentina”, “casual”, convirtiéndolo en mendigo, en indigente, arrojándolo a la prostitución, haciéndolo morir por hambre: he ahí la raíz de la religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes que nada, y más que nada, si no quiere quedarse en aprendiz de materialista. Ningún folleto educativo será capaz de desarraigar la religión entre las masas aplastadas por los trabajos forzados del régimen capitalista y que dependen de las fuerzas ciegas y destructivas del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan ellas mismas a luchar unidas y organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la religión, contra el dominio del capital en todas sus formas.”. VI.Lenin. Obras Completas, tomo XVII. Pág. 431. Editorial Progreso, 1983.
Por consiguiente, la fórmula leninista de combatir la religión no pasa por vilipendiar a ésta sino por la organización revolucionaria del proletariado, por el desarrollo de su partido que es el partido de nuevo tipo, marxista-leninista, condición sine qua non para la toma del poder económico y político por parte del proletariado que es la forma de acabar con “el dominio del capital en todas sus formas” y, por tanto, también con la religión como parte de la superestructura de este. Por eso, todos los capitalistas defienden, ya sea de una manera abierta – la extrema derecha y la derecha – o de una manera vergonzante – la “izquierda” capitalista -, a la religión y todos ellos, bajo la falsa prédica de la libertad religiosa, nutren económicamente de manera generosa a las religiones para fortalecer sus instrumentos de opresión contra la clase oprimida, contra el proletariado. Por eso los Trump, Milei, Ayuso, Bukele, Feijóo, Bolsonaro, Abascal, y demás jauría reaccionaria, a la par que dicen defender una “libertad económica” basada en el saqueo de las arcas públicas y la explotación hasta la extenuación, hasta la muerte, de la clase obrera, predican todo tipo de recorte al pueblo mientras que nutren generosamente tanto a sus predicadores reaccionarios como a sus fuerzas represivas desarrollando una guerra a muerte contra el proletariado en todos los terrenos. Y, sobre todas las cosas, exhiben un anticomunismo desaforado porque son conscientes de que el proletariado cuando toma conciencia de sí y para sí, cuando rompe las cadenas de la alienación y se rebela, es porque abraza al comunismo y, consecuentemente, sigue a su partido, el partido marxista-leninista. Se desgañitan los burgueses señalando que el comunismo es un fracaso, es inviable, está muerto, pero se gastan ingente cantidad de dinero y de recursos en combatir a ese muerto, demostrando la burguesía que su único enemigo es el comunismo y que éste es el que va a sepultarlo y enviarlo al estercolero de la historia.
No es de extrañar, pues, que los más reaccionarios en el Estado español – fundamentalmente los del PP/VOX o Junts/Aliança Catalana y los ponemos como pares porque son lo mismo con diferentes marcas – se peguen por ser los más nacionalcatolicistas, que ni tan siquiera católicos, los más evangélicos, los más sionistas, los más trumpistas, en definitiva, lo que son, los más reaccionarios, los más anticomunistas. Porque todos ellos son conscientes de que su final y el de los suyos, los capitalistas, está muy cerca y, además, son plenamente conscientes de que la negación a su sistema inviable, criminal y moribundo es la clase de los proletarios organizada por su Partido leninista y su ciencia emancipatoria revolucionaria de la transformación social y económica del mundo y de abolición de la explotación capitalista, el marxismo-leninismo.
“Por sí misma, la religión carece de contenido; su manantial no se halla en el cielo, sino en la tierra y, una vez destruida la realidad falseada de la que es teoría, perecerá de consunción”. K. Marx y F. Engels. Primeros escritos. Pág. 252. Ed. Progreso. Moscú, 1956. ¡Construyamos la Revolución comunista, fortalezcamos las filas de la Revolución de los oprimidos, de los proletarios!
¡ROMPAMOS LOS GRILLETES DE LA EXPLOTACIÓN Y DE LA BARBARIE CAPITALISTA!
¡CONSTRUYAMOS UN MUNDO DE IGUALES Y LIBRES, UN MUNDO COMUNISTA!
¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA, MILITA EN EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!
Madrid, 12 de julio de 2026
COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)