La bajada de los alquileres

Según un estudio de la inmobiliaria Fotocasa, el precio del alquiler habría bajado un 4,6 % en Barcelona y un 2,8% en Madrid, especialmente en los barrios obreros. Esta bajada no debe confundirse con el resultado de ninguna política burguesa del Estado, ni con una supuesta solución al problema de la vivienda. La explicación es más sencilla y mucho más cruda, el alquiler ha alcanzado, y en muchos casos superado, la capacidad real de pago de los salarios. Cuando una mercancía se encarece hasta el punto de que una parte creciente de la población asalariada ya no puede pagar, el propio mercado encuentra sus límites. No estamos ante una victoria de las políticas públicas, sino ante una contradicción del propio mercado de la vivienda que tiene unos precios que chocan directamente con la capacidad adquisitiva de la clase obrera.

Mientras la vivienda siga siendo una mercancía y no un derecho efectivo, cualquier alivio puntual será incapaz de resolver el problema de fondo. Por eso, esta bajada no puede atribuirse a ninguna política burguesa del Estado ni interpretarse como el resultado de una regulación capaz de resolver el problema de la vivienda. El mercado se encuentra así con su propia contradicción, puede elevar indefinidamente el precio de una mercancía sobre el papel, pero se topa con la realidad salarial de la clase obrera.

Durante años, los alquileres han aumentado exponencialmente mientras que los aumentos salariales de la clase obrera, para quien los tenga, no pueden ni siquiera compensar la inflación desbocada. El resultado es conocido, salarios destinados cada vez en mayor proporción a pagar la vivienda, desahucios masivos, hogares que tienen que compartir piso durante más tiempo, jóvenes que retrasan su emancipación y familias obreras obligadas a aceptar condiciones de vivienda cada vez más precarias. Cuando el precio alcanza un nivel que una parte creciente de la población ya no puede pagar, aparece necesariamente una barrera a nuevas subidas cuando los precios que se pueden pagar tocan techo, sobre todo entre los segmentos y lugares con rentas más bajas.

Por tanto, presentar una pequeña reducción del alquiler como prueba del éxito de las políticas del Estado significa tomarnos por imbéciles. No es que el mercado haya sido domesticado en beneficio de la clase obrera, es que el propio mercado se ha encontrado con los límites de la capacidad de pago de quienes necesitan una vivienda para vivir. La contradicción sigue intacta, porque la vivienda continúa funcionando fundamentalmente como una mercancía, además de un instrumento de acumulación de riqueza. La cuestión no puede reducirse a pedir que el Estado regule un poco más los precios, a que introduzca nuevos parches o subvencione a los propietarios con dinero público, el problema capital reside en quién posee la vivienda y para qué se utiliza. Mientras una parte del parque inmobiliario esté en manos de grandes propietarios y fondos que buscan rentabilidad, las necesidades de la clase obrera estarán subordinadas a la lógica del beneficio privado.

Desde el PCOE tenemos clara la solución que pasa por romper la lógica de acumulación del capital y socializar el parque de vivienda privada expropiando a los grandes tenedores. La clase obrera, organizada en su partido de vanguardia, el PCOE, al poner así el conjunto de la vivienda bajo control público, las arranca de las manos del capital y deja automáticamente de ser una mercancía para orientarse a satisfacer las necesidades habitacionales de la clase obrera que todo lo produce y tan poco recibe. Para que la vivienda deje de ser un activo financiero o una fuente de renta para una minoría propietaria y se convierta en un derecho material garantizado para todo el conjunto de la clase obrera es imperativo fortalecer y ensanchar la base del partido comunista. Solo desplazando la vivienda del terreno de la mercancía al de la necesidad social podremos empezar a resolver de raíz la contradicción que el propio mercado capitalista pone hoy de manifiesto.

 

¡La bajada de los alquileres no es un logro sino una consecuencia!

¡Socialismo contra especulación!

¡Por tus derechos, milita en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

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