La clave de la victoria de la clase obrera ante el fascismo es su organización

El pasado viernes 23 de septiembre, la Universidad de Murcia volvió a blanquear y dar cobijo a la propaganda fascista. Esta vez abriendo sus puertas a Macarena Olona, ex-militante de VOX, que se encuentra “de gira” por las universidades del Estado que se pliegan encantadas ante la posibilidad de servir de altavoz a este discurso que ataca directamente a la clase obrera.

La posibilidad de organizar algún tipo de acción para manifestarnos en contra de esta situación sufrió una gran cantidad de obstáculos que evidenciaron que los fascistas lo tenían todo planificado de antemano para que no les pudieran impedir la consecución del acto.

En primer lugar, la charla se comenzó a publicitar desde las redes de este personaje con muy poco tiempo de antelación y sin ningún tipo de información sobre la hora y el lugar. Esto provocó que se convocara a la gente en dos lugares distintos a dos horas diferentes, aunque finalmente todos los manifestantes se concentraron en la plaza de la Merced. En segundo lugar, la policía desplegó un dispositivo muy numeroso de agentes dispuestos a cargar contra los manifestantes y que vigilaban todas las entradas a la plaza y las dos únicas entradas que habían dejado abiertas para acceder a la propia Universidad. Además, para sorpresa de nadie, Olona se trajo a sus matones privados y contaba con la colaboración de la seguridad de la facultad, que ha demostrado en numerosas ocasiones su entusiasmo al defender el derecho de los fascistas de llevar su ideología reaccionaria a donde les venga en gana.

Por si todo esto fuera poco, varios de los lacayos de Olona se unieron a la concentración con el objetivo de provocar algún tipo de reacción violenta por parte de los manifestantes para así, a través de sus famosos titulares en los noticiarios, intentar deslegitimar este tipo de concentraciones y sus objetivos en pro de su supuesta libertad de pensamiento y de expresión. Ya que no existía la más mínima organización de seguridad ni dirección de la concentración, su trabajo fue más que sencillo. Tal era el desorden, que cuando llegó Olona, ¡Nadie se dio cuenta! Se quedó esperando, a un lado, a que le hicieran el corrillo para poder hacerse las fotos. Tuvo que ser uno de los fascistas el que se introdujera en la concentración y comenzase a gritar consignas señalándola, para que todos acudiesen a increparla y a darle el plano perfecto a las cámaras. No tuvo ningún impedimento, puesto que no había nadie vigilando que lo reconociese como lo que era. Ya entonces, con una sonrisa y rodeada de antidisturbios blindados, entró por en medio de la concentración (en lugar de por las otras decenas de puertas de la facultad, lo que deja clara su intención en todo esto) y se dirigió a dar su charla.

Es evidente que nada se ha conseguido con esta acción, si acaso, proporcionar a Olona un puñado de fotos para sus redes sociales. Pero, incluso si hubiese sido una movilización masiva, ¿se habría logrado algo? Lo cierto y evidente es que no, ni en términos inmediatos para la consecución de alguna reivindicación concreta (que ni siquiera existía en este caso, ya que ni siquiera había una organización previa con unos objetivos a cumplir), ni en términos de aumentar la conciencia de la clase obrera o su organización.

Pero habrá quien diga que sólo con el propio hecho de movilizar a la juventud obrera de la región ante un acto fascista ya se está inculcando conciencia, creando experiencia de lucha, organizando a las masas. Y quien lo diga miente, sea por desconocimiento o por interés. No sólo el espontaneísmo no lleva a las masas la conciencia de clase, es que directamente las dirige aún más hacia la ideología burguesa. La conciencia socialista, la conciencia de la necesidad de acabar con el sistema capitalista y construir el socialismo, no aparece “por sí misma”, como fruto de la lucha de clases, surge del estudio consciente de la realidad desde el marxismo. Por tanto, sólo de manera consciente puede introducirse en las masas esta conciencia, desde el esfuerzo organizado de los comunistas. Por el contrario, la movilización espontánea de las masas, carente además de la más básica organización, ¿en qué está educando exactamente? No educa más que en el economicismo de la lucha inmediata que se abandona de inmediato ante las más míseras migajas, en la desorganización y en la insolidaridad que lleva a movilizarse únicamente por las problemáticas más concretas. Citando a Lenin en el “¿Qué hacer?”:

«Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa. Se habla de espontaneidad. Pero el desarrollo espontáneo del movimiento obrero marcha precisamente hacia la subordinación suya a la ideología burguesa […], pues el movimiento obrero espontáneo es tradeunionismo, […] y el tradeunionismo no es otra cosa que el sojuzgamiento ideológico de los obreros por la burguesía».

Es la tarea de los comunistas el llevar a las masas esta conciencia, inculcar la necesidad de la revolución comunista. ¿Y cómo se está realizando esta tarea? Entre la mayoría de organizaciones comunistas del Estado español, la tendencia es la de seguir a las masas, unirse a sus manifestaciones espontáneas, y participar en ellas llevando su parafernalia de cartelería y banderas, ¡como si con sólo ver ondear la bandera roja el obrero se viera embargado de sentimientos revolucionarios que le lleven a tomar las armas por el socialismo! Su objetivo máximo es que cualquiera reconozca su logo, con la fútil esperanza de que se les acerque alguien a quien poder enganchar en su organización. En lugar de combatir la espontaneidad de las masas, tarea a la que deberían dedicarse con todas sus fuerzas, se suman a ella con el entusiasmo que da su postura derrotista ya que ¿qué otra cosa podrían hacer? A este oportunismo acrítico se abrazan mientras pierden cada año militantes, su actividad se desvanece poco a poco y, por puro hábito de tratar de sobrevivir, rebajan el discurso buscando a alguien (¡quien sea!) que entre en su organización y alargue un poco más la fecha de su disolución.

Por otro lado, no podemos obviar el papel de la socialdemocracia, materializada en el PCE y sus juventudes principalmente, que no sólo abrazan el espontaneísmo y el tradeunionismo, lo promueven allí donde pueden. De esta manera actúa una de las más refinadas herramientas del capital: con la promesa de la solución sin necesidad de lucha mediante las instituciones, su papel en los sindicatos amarillistas, no sólo renunciando sino atacando a todo aquel que llama a la lucha revolucionaria. Este caso ha sido un nuevo ejemplo del oportunismo y la falsedad con la que actúan: ¡a la concentración frente a la universidad se llamó desde una Asamblea de Estudiantes de Murcia que no existía! Hasta ese punto llega su deshonestidad para con la clase trabajadora, y hasta este punto conocen el rechazo que los obreros sienten hacia parásitos como ellos, que necesitan disfrazarse para toda su actividad política. Desde estos chiringuitos vacíos tratan luego de dirigir a los obreros, en una línea política que es dictada, en último momento, por el gobierno del PSOE.

Es ya indiscutible que el sistema capitalista en su fase imperialista trae consigo la miseria de los trabajadores y el saqueo sangrante de las naciones oprimidas. Estas condiciones materiales son las que generan esta ideología reaccionaria, el fascismo, que es a la vez su apoyo más grande. Para acabar con este, por tanto, es necesaria la destrucción del propio sistema capitalista, que es su origen y su razón de ser. Por lo tanto, la clase trabajadora tiene ante sí el reto de cumplir su misión histórica, de tomar de una vez las riendas de su destino y de ejecutar políticamente, sin ambages de ningún tipo, la defensa de sus intereses de clase, liderados por su vanguardia revolucionaria.

Ante la expansión cada vez mayor del espontaneísmo y el oportunismo, enfermedades del capitalismo moribundo que no llevan a otra cosa que a la desorganización de la clase obrera, el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la vanguardia consciente del proletariado, a organizarse en las filas del Partido, para así reforzar la organización que llevará al proletariado a la toma del poder político, imprescindible para la construcción del Socialismo.

Del mismo modo, defendemos la necesidad de construir un frente sobre el que la clase obrera edifique su fuerza, el Frente Único del Pueblo, en el que la necesaria lucha antifascista se una con las de los campesinos, jóvenes, trabajadores y pensionistas, contra el responsable de la vida de miseria que hoy sufrimos, que es el capitalismo. Solo así será posible crear órganos de poder popular de la clase obrera con la fuerza necesaria para contraponerse al Estado burgués y erigirse en el embrión del futuro Estado de la clase obrera, piedra angular para imponer la Dictadura del Proletariado.

Solo la clase obrera unida y organizada podrá derrotar al capitalismo y sus enfermedades, el oportunismo, el espontaneísmo y el fascismo.

 

¡FRENTE A LA BARBARIE CAPITALISTA, NUESTRA LUCHA ORGANIZADA!

 

Murcia, 9 de octubre de 2022

Comité Regional del PCOE en la Región de Murcia

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